La otra radio

373

La señal radiofónica, vehículo de ideas y emociones, sólo tiene sentido cuando llega al oyente. Así, la utilidad de esta mediación se basa en la confiabilidad del servicio, que esté ahí en el momento de ser requerida. Su oferta de contenidos es evaluada con la permanencia, y a largo plazo con la fidelidad o la costumbre.

A cuatro décadas de ocupar una frecuencia en el cuadrante, la emisora universitaria ha buscado ser esa oferta diversa con un lenguaje propio. Estamos tendiendo puentes entre diversas expresiones de nuestra sociedad, ayudando a la producción de diálogos que contribuyan a comprender el mundo, a convivir y compartir. Pertenecemos, como dijo la investigadora Cristina Romo, a la otra radio, aquella interesada en la cultura, que reconoce sus debilidades pero que es voz de esperanza.

Como medio público, también se ha cumplido con la vocación que estos medios tienen de ser “escuela”. Aquí se han formado cientos de profesionales que hoy trabajan en diversos medios; especialistas en deportes, comentaristas, productores, locutores, editores, ingenieros en electrónica y periodistas. Esto ha sido posible gracias al aire de libertad y respeto con el que diversas generaciones han contribuido, y a que en este medio aún son vigentes todos los géneros dramáticos e informativos en un entorno de experimentación permanente.

Por otra parte, hay una labor educativa no formal, pero que se hace efectiva cuando hay una participación de quien nos sintoniza. Y estos aprendizajes se pueden dar en múltiples sentidos. Desde un radioescucha que nos corrige o aporta temas y puntos de vista; un invitado que comparte su experiencia o de un colaborador que aporta regularmente en alguno de los espacios de este mosaico diverso. Además hemos contado con el respaldo del Sistema de Universidad Virtual, con quienes hemos realizado diplomados en consumo responsable, derechos humanos, poesía e historia.

Los retos que enfrentamos son la innovación constante, la evaluación y autoevaluación de nuestras estrategias. La formación constante. La reflexión ética y estética. Entender la dimensión local y global de nuestro ejercicio cotidiano. Interpretar a la sociedad para la que trabajamos. Contribuir a la formación ciudadana, al tejido social, a la cultura de respeto a la ley, a la rendición de cuentas, a la elaboración de preguntas pertinentes, al ejercicio responsable de la crítica. Hacer aquello que dijera el radialista Daniel Prieto Castillo: nuestra tarea es reinventar la realidad.