La impunidad campea

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    Con mucha preocupación e indignidad, vemos cómo el fantasma de la impunidad recorre “el cuerno de la abundancia”, desde el río Bravo hasta el Suchiate.
    Lo que está pasando en la laguna de Cajititlán (millones de peces muertos sin aparente causa), tiene que ver con materiales contaminantes. En este escenario el colmo sucedió cuando un funcionario del municipio de Tlajomulco de Zuñiga, declaró que esas muertes se debían a la presencia de algáceos que consumen el oxígeno, dejando de esta forma a los peces sin este vital elemento y en consecuencia muriendo de asfixia.
    Sin duda este gazapo o resbalón está fuera de toda lógica, ya que según este funcionario estamos ante la presencia de “algas asesinas”, y para desgracia nuestra, no contamos con la ayuda del legendario Enmascarado de Plata, El Santo… para que nos pudiera salvar de estas maléficas criaturas.
    Claro está, que precisamente en este municipio han construido cientos de fraccionamientos sin ningún ordenamiento ecológico. Es decir, que tengan su propia planta tratadora de aguas negras, o por lo menos una por cada determinado porcentaje de fraccionamientos.
    Al principio anoté la dimensión de la ilegalidad por lo que está pasando en Cananea, Sonora; el grado de impunidad con el que arrojan los lixiviados minerales a los ríos y lagunas. Allá en el noroeste derramaron 40 millones de litros de sulfato de cobre, particularmente en el río Bacanuchi, sin haber hasta el momento claridad en las sanciones que vayan a ser aplicadas. Hay que resaltar que en este caso existen responsables directos: el Grupo México, la misma empresa que dejó a los mineros sepultados en Pasta de Conchos, Nueva Rosita, Coahuila.
    En Cajititlán apenas comenzaron las investigaciones para determinar la causa o el responsable, que sin duda alguna servirá para hacer algún ajuste de cuentas entre partidos políticos de cara a los procesos electorales. Desafortunadamente no está en su agenda de prioridades la preservación y conservación de nuestros recursos naturales. Por ende la impunidad campea por encima del interés social.
    Tengo la firme convicción de estar equivocado y que los gobernantes de todos los niveles, en el tema Cananea y Cajititlán, harán su parte: hacer cumplir el estado de derecho.