La gran final del Ascenso

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    No tengo la menor duda de que esta semana será fundamental en la historia del deporte de la Universidad de Guadalajara, puesto que Leones Negros en el futbol profesional jugará la gran final del Ascenso. Una final que ofrece buenas perspectivas, ya que el equipo está bien conjuntado y mejor dirigido por Alfonso Sosa. Pero por qué será histórico: por la sencilla razón de que la Universidad de Guadalajara en el futbol profesional sólo ha jugado tres finales de Ascenso.

    La primera fue en la segunda división en 1974 contra los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que perdieron con marcador global de 2-3, y fue cuando posteriormente se compró la franquicia que dio nacimiento a los Leones Negros; la segunda, en la misma categoría, en la temporada 94/95 contra Cruz Azul-Hidalgo, que también perdió con marcador global de 2-3; pero la tercera fue la vencida, ya que en la misma división en junio de 1997 le ganaron a Aguascalientes con marcador global de 5-3 para lograr el ascenso a la Primera División.

    Este ascenso lo recuerdo muy bien. Fue un partido bastante tenso en todos los aspectos. El partido de ida se jugó en Aguascalientes y terminó empatado a dos goles. En el partido de vuelta los hidrocálidos se pusieron en ventaja casi enseguida de que el silbante inició las acciones. Fueron minutos de angustia porque no caía el gol del empate, sin embargo, Juan José Balcázar logró el tanto que obligó jugar los tiempos extras. El Estadio Jalisco era una auténtica olla de presión. Inició el primer tiempo extra y cuando se jugaba el cuatro de acción el árbitro marcó un penalti en favor de los Universitarios, que fue soberbiamente cobrado por Hugo Mora. Era el gol de la ventaja, pero de nueva cuenta el equipo de Ricardo Fernández, el director técnico, completó la obra al marcar el tercero por conducto del goleador Iván Yáñez. Cuando Gilberto Alcalá silbó el final del partido aquello fue una verdadera locura.

    Los más de 20 mil aficionados presentes se dejaron sentir con el grito de batalla de Leones Negros: el ¡UdeG! ¡UdeG! ¡UdeG!, se escuchó hasta la Barranca de Huentitán.

    Abrazos por todos lados en la tribuna. Un desfile por la Calzada Independencia plagado de emociones. Era evidente el anhelo de volver al máximo circuito. En el inconsciente colectivo prevalecía el recuerdo de los auténticos Leones Negros de las décadas de los setentas y ochentas. Por desgracia ese proyecto no fructificó y pues ahora se tiene la maravillosa oportunidad de regresar.