La feria en puerta

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    En esta edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el país invitado es Israel, uno de los lugares icónicos de este mundo, sobre todo porque es en ese punto geográfico en que durante milenios, se ha decidido la historia del mundo occidental. No debemos dejar de lado toda la historia de nuestro mundo en este momento, pues es crucial revalorarla, debido a que en ese punto del mundo se han creado las más relevantes religiones del mundo y, también, se han librado los conflictos político religiosos de que han afectado y modelado lo que somos y lo que es en la actualidad nuestra cultura. Debemos abrir los ojos y nuestro pensamiento. Creo que es el momento de reflexionar sobre lo que somos a partir de la cultura y la religión —o religiones— que profesemos. Es decir, es el momento oportuno para redescubrir lo que somos y deseamos ser como humanidad y, también, como personas. Explico. Si el territorio de Medio Oriente y sus acontecimientos nos marcó, a la larga y a distancia, es menester lograr mirarnos ahora en relación a esa historia compartida. Ya no existen los mismos hechos históricos, los bíblicos, pero si lo que nos dejaron. Abundo. Somos lo que somos —para bien o para mal— debido al eco de esos hechos, pero ahora que el país de Israel (un fragmento de esa sociedad) estará en Guadalajara, tendremos la oportunidad de ver si en la actualidad tenemos un vínculo. De ser así, será rico saberlo. De no ser de esa manera, será igual de fructífica. Ahora que según nos han dicho el mundo es una sola aldea, sería bueno comprobar lo que nos identifica a los mexicanos con el pueblo de Israel. Es y será un ejercicio edificante, cualquiera que sea el resultado. Lo importante, en todo caso, es mantener la apertura y estar dispuestos a aprender de la experiencia que, sabemos, nos ofrece la Fil.

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