La educación como puerta de la cultura

322

La cultura y la reflexión que se haga de ella, si no ayuda a mover a la persona, no sirve para nada.

Pierre Bourdieu

La cultura es un campo de lucha. Es un arma para conocer y comprender el mundo. La cultura es entendida como un sistema de conocimientos, opiniones, creencias, costumbres y herencia histórica compartidos por un grupo humano concreto. No es sólo una acumulación de datos, es, también, el resultado de su filtrado. La cultura es asimismo la capacidad de desprenderse de lo que no es útil o necesario. La historia de las culturas de la civilización está hecha de toneladas de informaciones que han sido sepultadas. Es válido para una cultura lo que es válido para nuestra vida individual.

En el cuento de “Funes el memorioso”, Jorge Luis Borges habla de un personaje que lo recuerda todo, cada hoja que ha visto en cada árbol, cada palabra que ha escuchado a lo largo de su vida, cada ráfaga de viento que le ha rozado, cada sabor que ha paladeado, cada frase que ha leído. Sin embargo, Funes es un completo idiota, un hombre bloqueado por su incapacidad de seleccionar y de desechar.

Nuestro inconsciente funciona porque desechamos. Si se produce alguna confusión, hay que ir al psicoanalista para recuperar ese poco que servía y que desechamos por error. Pero por suerte todo lo demás ha sido eliminado y nuestra alma es exactamente el producto de la continuidad de esta memoria seleccionada. Si tuviéramos el alma de Funes seríamos personas sin alma.

Esto es lo que hace una cultura, y el conjunto de sus paradigmas es el resultado de la enciclopedia compartida, hecha también de lo que se ha eliminado. Se discute sobre la base de esta enciclopedia común, pero para que la discusión sea comprensible para todos, hay que partir de los paradigmas existentes, aunque sólo sea para demostrar que ya no se sostienen. Sin la negación del paradigma tolemaico, que se mantenía como base, las tesis de Copérnico habrían resultado incomprensibles.

Internet es como Funes. Como totalidad de contenidos disponibles de forma desordenada, sin filtro ni organización, permite a cada uno de nosotros construirse su propia enciclopedia, esto es, su personal sistema de creencias, nociones y valores.

Señala Umberto Eco que el internet tiene una repercusión educativa dramática, porque a estas alturas ya sabemos que escolares y estudiantes suelen evitar consultar libros de texto y enciclopedias y van directamente a sacar noticias del internet; tanto es así que desde hace tiempo sostengo que la nueva y fundamental asignatura que habría que enseñar en la escuela debería ser una técnica de selección de las noticias de la red; el problema es que se trata de una asignatura difícil de enseñar porque a menudo los profesores están en la misma codición de indefensión que sus alumnos.

No basta: el estudiante puede presentar un trabajo que parece correcto (y lo es) pero que está directamente copiado de internet mediante un “copiar y pegar”. Tiendo a no considerar trágico este fenómeno porque también copiar bien es un arte que no resulta fácil, y un estudiante que copia bien tiene derecho a sacar una buena nota. Por otra parte, los estudiantes podían copiar de un libro de la biblioteca también cuando no existía internet, y el asunto no cambiaba (salvo que implicaba más esfuerzo manual). Claro que un buen docente siempre se da cuenta cuando se copia un texto sin criterio y se huele el truco.