La cantante

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    Do, re, mi… Mexicanos al grito de guerra… y la artista sube al escenario para cantar el himno nacional mexicano previo a la lucha de box. Todos están atentos no si da el tono, sino a ver a qué hora se equivoca u olvida la letra. Esto dará la nota a los reporteros de espectáculos que en segundos tuitearán.
    Cantantes de pop, ranchero, baladistas, de casi todos los géneros han sido elegidos para cantar las estrofas del himno que todos los lunes es de rigor en la educación básica. Ahí, donde todos con su uniforme y todavía con legañas intentan no cantar sino gritar el himno a todo pulmón para despertar al compañero de lado. Pareciera que a veces hubiera competencia a ver qué grupo lo hace mejor.
    Sin embargo, alrededor del ring todos siguen deteniendo su cerveza y rogando termine el suplicio de que escuchar a la cantante de la cual ni siquiera se saben sus canciones. Ellos quieren ver golpes, quieren ver a su gallo llevar a su contrincante hacia las cuerdas. Ver cómo los guantes acolchonados pegan en su mandíbula y que el cubredientes salga volando.
    Son casi cuatro minutos y medio que van del himno, ya hubo quien le dijo a su acompañante “a ver a qué horas, que la chela se me va calentar”. El otro sólo sonríe, él todo digno sigue en su postura moviendo la boca al recordar las pocas estrofas del himno y no vaya ser que la cámara lo capte.
    Por fin, ha terminado de cantar la muchacha y que empiece la pelea señores. “Cervezas, pecsi, papitas”, gritan los vendedores, la campana suena y uno de los compadres recuerda “creo que a mi hija le gusta la cantante”.