La bandera a media asta en la RAE

239

“Pienso hacer lo mejor posible y con dignidad, lo que no nos enseñan en esta civilización, que es morir como un acto vital”, declaró el economista y escritor José Luis Sampedro cuando recibió la Medalla de las Artes y las Letras de España.
“Pienso que lo que no nos enseñan es que el día que se nace se empieza a morir. Pienso que la vida no sería posible sin la muerte. La muerte es la que permite la vida sucesiva”, afirmó en una de las últimas entrevistas que concedió. Sampedro falleció a los 96 años de edad el pasado 9 de abril.
Fue integrante de una familia migrante. Su padre nació en La Habana, su abuelo en Manila, su madre en Argelia y su abuela en Lugano. José Luis Sampedro, en Barcelona, en 1917, pero pasó casi toda su infancia en Tánger, Marruecos. De esos días de niñez y diversidad escribió: “Los chicos llegábamos al colegio con diversas lenguas maternas, comprábamos golosinas con monedas diferentes, celebrábamos varias fiestas nacionales e incluso nuestro descanso semanal se repartía entre los días sagrados de tres religiones”.
Luego de vivir su adolescencia en Aranjuez, en 1935 se trasladó a Santander y tras la Guerra Civil española residió en Madrid, donde realizó sus estudios en Ciencias económicas. En 1977, por designación real, fue nombrado senador y llegó a ser presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara alta española.
Sampedro fue elegido miembro de número de la Real Academia Española de la Lengua, el 1º de febrero de 1990. Tomó posesión de este nombramiento el 2 de junio de 1991, con el discurso “Desde la frontera”, en el que agradeció la distinción al decir que “no obstante haber discurrido mi principal vida pública por los campos de la economía, supisteis percibir que mi más intensa dedicación estuvo siempre consagrada a la literatura”.
El día que murió, la RAE ondeó su bandera a media asta en memoria del escritor y suspendió la siguiente sesión como es tradición en esta institución cuando alguno de sus integrantes fallece.
Como economista, José Luis Sampedro plasmó su visión de esta ciencia al decir en una ocasión: “Hay dos clases de economistas: los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que queremos hacer menos pobres a los pobres”.
En una de las colaboraciones más recientes escribió el prólogo de la edición española del libro Indignaos, del también recién fallecido escritor franco-alemán Stèphane Hessel.
“Lo que más me indigna es la indiferencia con que se contemplan las cosas en lo general y la ignorancia y la soberbia de los dirigentes (políticos) en particular. Esta sociedad, que no sólo es una economía de mercado, sino es una sociedad de mercado”, dijo.
Entre sus obras más destacadas están La sombra de los días, escrita en 1944, pero publicada hasta 1994; La sonrisa etrusca (1985), La vieja Sirena (1990) y El amante lesbiano (2000).
“El tiempo no es oro; el tiempo es vida”, sentenció alguna vez Sampedro. Aprovechó el tiempo hasta el final para sumarse al movimiento de “los indignados”. Como él escribió en aquel prólogo de un libro que fue tomado como bandera de una generación: Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura.