Inglés y más

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Para José Carmen Cortés Robles, administrativo jubilado del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), “siempre hay un momento para cumplir los sueños”. Él culminó la primera parte de una de sus metas el pasado 11 de agosto, cuando finalizó el curso básico de inglés en el Proulex, que ofrecen en colaboración con los sindicatos de la Universidad de Guadalajara.

“Desde joven tenía ganas de aprender otros idiomas, como el inglés, pero hasta ahora que tengo 80 años se pudo”, afirma Cortés Robles, quien junto con ocho compañeros jubilados del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Guadalajara (SUTUdeG) y del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (STAUdeG), estudió el idioma en la sede de la avenida Vallarta.

José Carmen trabajó más de 28 años en el área administrativa del CUCBA. En 2004 se jubiló y a partir de esa fecha ha participado en cursos de computación y de uso de teléfonos celulares. Su intención es aprovechar el tiempo y las oportunidades que brindan los sindicatos universitarios.

Estela Álvarez Castro, quien también egresó del curso del Proulex, trabajó como administrativa en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), durante más de 33 años. Se jubiló hace cinco y ahora asegura tener “una oportunidad para convivir y aprender”.

“Además de que me gusta el inglés, es una experiencia diferente, porque estamos en otra etapa de nuestras vidas, en la que es mentira que no es necesario seguir aprendiendo”.

Estela aplaudió las iniciativas de los sindicatos al impartir estos talleres gratuitos. “Como jubilados ya tenemos más tiempo para dedicarlo a este tipo de experiencias, porque en otras etapas nuestra familia y trabajo nos demandaban más tiempo”.

El secretario de Previsión y Asistencia Social del SUTUdeG, José Héctor García Franco, explicó que en la Casa del Jubilado imparten distintas clases durante toda la semana. Algunas de las que tienen mayor aceptación son las de vitrales, de costura, de canto y diseño de florería, así como de computación.

“Los motivamos a que utilicen su tiempo libre en actividades que les gustan. Algunos han llegado a tener ingresos por ventas de sus arreglos florales”, comentó García Franco, y mencionó que alrededor de 240 personas acuden mensualmente a distintos espacios culturales y actividades recreativas.