Indefensos ante el bullying en la Red

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El robo de identidad, secuestro de datos, sexting y ciberbullying son prácticas cada vez más frecuentes en la sociedad mexicana, debido a la inmediatez con la que se difunde la información a través de las nuevas tecnologías.

Los nombres de estas problemáticas son ampliamente conocidos pero poco estudiados, pues en México no existen estadísticas unificadas. En cuanto a ciberbullying o violencia en la Red, se caracteriza por agresiones o amenazas a través de internet, acoso psicológico u hostigamiento y la difusión de videos o fotografías que ridiculizan o humillan a las personas. De acuerdo a datos de la Unesco, el 12 por ciento de los jóvenes entre los 12 y 19 años sufren violencia en la Red.

Con la intención de profundizar en este tema —y principalmente en los diferentes tipos de ciberbullying— y ver cómo lo enfrentan los que son víctima, Juan García López, docente de la Preparatoria de San Juan de los Lagos, llevó a cabo el estudio “Ciberbullying en el Bachillerato”, el cual involucró el trabajo de 25 estudiantes de la licenciatura en Psicología del Centro Universitario de los Lagos (CULagos) sede San Juan de los Lagos, y a tres de la preparatoria en este municipio, quienes aplicaron 145 entrevistas y grabaciones a jóvenes del nivel medio superior.

“Veíamos alumnos demasiado agresivos o aparatados y no entendíamos porqué. Al preguntarles, la respuesta inicial eran problemas, sin embargo al insistir nos comentaban que personas desconocidas en redes sociales los agredían verbalmente. Los jóvenes no sabían cómo canalizarlo”.

El doctor en Investigación Educativa explicó que la intención del proyecto fue que los alumnos de segundo semestre de preparatoria dieran a conocer sus experiencias con los diferentes tipos de ciberbullying y con los estilos de afrontamiento ante esta situación. Encontró que “los estudiantes no afrontan el problema de manera uniforme, sino emplean diversos estilos, desde el afrontamiento proactivo con aquellos de quienes conocen su identidad, hasta la devolución de la agresión, pasando por actitudes pasivas e indiferentes pero que tienen un grado de repercusión”.

Los mensajes ofensivos, amenazas y chantajes relativos a la difusión de rumores en la Red fueron las principales formas de agresión identificadas en el estudio.

Además recabaron datos cuantitativos. De los 145 alumnos a quienes se aplicó el cuestionario (seis de cada diez eran mujeres), el 59 por ciento afirmó que tienen contacto a través de redes sociales con personas que no son de su agrado y sólo el 10 por ciento de sus contactos en Facebook o Twitter son personas que conocen personalmente.

“Las formas de acoso más comunes en los muchachos son los mensajes ofensivos con el 46 por ciento, seguido de fotos y videos que ridiculizan con el 26 por ciento”, destacó el docente.

Otro de los enfoques de su estudio buscó conocer o detectar a aquellas personas que tienen conocimiento del problema. El 21 por ciento de los encuestados dijo haber informado a la familia, el 28 por ciento a amigos y el 17 por ciento no lo comentaron con nadie.

“Un dato que nos causó alarma es que sólo el 1 por ciento de las víctimas dio a conocer el problema a sus profesores, y por lo tanto a la administración de la escuela es un porcentaje casi nulo”, destacó García López, quien trabajó el proyecto durante seis meses.

Agregó que a través de algunos programas electrónicos que clasifican las respuestas en función de argumentos, se pudo inferir que las víctimas de acoso cibernético “son vulnerables ante las distintas formas de acoso, es decir, existe una reacción emocional evidente que influye en su conducta inmediata para manejar el problema y planear la solución”.

Para el académico, es necesario que la familia —así como profesores y autoridades educativas—, participen en la elaboración de soluciones lógicas y no violentas. Insistió en que a partir de este proyecto surgieron otras interrogantes en las que también se debe profundizar, como conocer las causas de la mala conducta de un alumno, “ya que lo común es sancionarlo pero no profundizamos en saber cuál es el motivo por el que se muestra agresivo o con rendimiento escolar bajo”.