Impunidad

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    El pasado 5 de mayo, en las calles Gigantes y la 66, en Guadalajara, Eduardo Vázquez Castañón, de 9 años, y su primo de 10, iban tomados de la mano a comprar dulces. De pronto un auto conducido por un joven de 18 años, perdió el control, se subió a la banqueta y arrastró por varios metros a los menores. Los dos murieron instantáneamente. En menos de 24 horas, el joven quedó libre bajo fianza.
    Es irónico que haya asociaciones civiles que de verdad defiendan a los animales, sin pedir un peso, y guardando el anonimato de quien denuncia.
    Es denigrante que el día 6 haya habido más resonancia por la vestimenta de una edecán, que por las propuestas tan descontextualizadas y casi nulas que nuestros candidatos ofrecieron en materia de “seguridad y justicia”.
    Si eres de los que no acuden a votar, piénsalo dos veces y piensa en Eduardo y en la impunidad que perdonó su muerte y la de su primo. Es evidente que hay un abismo entre un voto como porción de lo que nos toca como democracia y la indiferencia de autoridades y élites políticas que nos gobiernan.
    Sólo recuerda que como ciudadanos nos toca no dejar de indignarnos por las injusticias que recaen sobre otros. No dejes que se burlen de nuestra inteligencia y que con estrategias de mercadotecnia televisiva, desvíen la atención de las necesidades urgentes de nuestro país. Y no olvides la frase de Ernesto Guevara (el Che): “No podemos liberar solos a un pueblo que no quiera luchar por ello”.