Ihonatan Ruiz

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Ihonatan Ruiz es director del grupo El Tlakuache desde 2008. Nació en el Distrito Federal, el 26 de noviembre de 1977. Estudió la licenciatura en Letras dramáticas y teatro, en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Está a cargo de la dirección de Zorbas, que presenta el Teatro Experimental, todos los sábados y domingos, a las 13:00 horas, hasta el 30 de septiembre. Desde hace cinco años Ihonatan Ruiz ha readaptado Leyenderos; Miró, el pintor poeta; adaptó y dirigió La oruga muy hambrienta, también Ubú rey, reconocida como Mejor obra de la Muestra Estatal de Teatro Jalisco 2010.

Mago
Yo tenía la sensación de que no era un buen actor. Cierto día observé el trabajo de Carlos Converso, un titiritero. Me enamoré de su trabajo. Se me hizo muy cercano a un mago, porque hacía que una cosa inerte adquiriera vida.

Creatividad
Es un espacio donde puedes experimentar la imaginación. Para ser creativo es necesario no tener miedo a equivocarse. Implica probar cosas. Eso no quiere decir que un perfeccionista no sea creativo. Todo es perfectible. Alguien puede encontrar o pensar una mejor manera de hacer lo que hace.

Director
El director es un facilitador de la sensibilidad. En esa medida me gusta trabajar para mis compañeros y ellos trabajan para un público. A veces me toca actuar, escribir o producir la obra. Entonces a veces trabajo sobre muchos puntos distintos. La dirección no la veo como algo separado.

Zorbas
Es la adaptación libre de una novela para niños, que se llama Historia de una gaviota y el gato que la enseñó a volar, de Luis Sepúlveda. Ha sido llevada varias veces a escena y es muy potente. Habla de la solidaridad de los animales. Hay un desastre ecológico que provocan los humanos al tirar petróleo al mar. Una gaviota entra a comer y es atrapada por esta ola negra. Cae a la playa y se encuentra con un gato. Ésta le hace prometer que cuidará del huevo que está en su vientre, cuidarlo mientras es pollito y enseñarlo a volar.

Actores y títeres
En el proyecto de Zorbas quería que actores movieran títeres y compartir el espacio de éstos con los primeros. Una de las complicaciones es que el actor pudiera ceder el primer lugar que tiene, para trasladarlo al objeto. Técnicamente fue complicado, porque el actor está acostumbrado a que el personaje sea él con su cuerpo. Me interesaba trabajar con actores y no con titiriteros, porque la novela no pasa en un día, sino en mucho tiempo. Los títeres no soportan los largos textos. Entonces necesitaba a actores que a través de las palabras mostraran diversas imágenes.

Teatro para niños
En este momento de mi vida creo que el mejor teatro que se hace es el dirigido a niños, un espacio en el que uno puede tener esperanza, porque el mundo de los adultos ya se lo cargó la chingada. Ya estamos viciados. No vamos a cambiar: somos muy necios. Entonces, en esa medida, en el teatro para niños no está nada escrito. Puede haber esperanza. La imaginación puede salir, los sueños pueden hacerse realidad. El diálogo es más amable con los niños. Ellos son un público más abierto y honesto.