Golpe al sector primario

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    La propuesta de reforma hacendaria del gobierno federal ha causado molestia en agricultores y ganaderos, por lo que consideran un golpe directo al sector primario. La desaparición de regímenes especiales para el campo y de deducciones en maquinaria, y la creación de un impuesto a plaguicidas, han puesto a temblar a los dedicados al campo, en su mayoría de los Altos de Jalisco y que basan su actividad en el cultivo de maíz o agave, o en la producción de leche y carne de cerdo.

    Al desaparecer el esquema de facilidades y deducciones fiscales que beneficiaban a los productores, la afectación será contundente al gravarles el 30 por ciento del impuesto sobre la renta (ISR). Jalisco será de los más golpeados, ya que ocupa el primer lugar en producción de maíz forrajero de temporal, y el segundo en maíz de grano, caña de azúcar y sandía.

    En ganadería es primer lugar en producción de huevo y carne de cerdo, además de segundo lugar en carne bovina y carne de aves. En leche es el primer lugar, puesto que aporta el 18 por ciento de la producción nacional.

    “Las autoridades deben detener las importaciones de carne de mala calidad y frenar las fórmulas lácteas que se hacen pasar por leche. Debe haber apoyos reales. Pagamos mucho en gasolina, diesel, medicamentos y alimentos para los animales, pero ahora quieren cargarle más impuestos a quien produzca 230 litros diarios”, indica José Refugio Muñoz Pérez, líder del Foro Ganadero Regional de Jalisco y originario del municipio de San Julián.

    Jorge Meza Oliva, académico adscrito al Departamento de Estudios Organizacionales, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), recuerda que el régimen especial que desaparecería con la reforma, es importante para la zona, por la cantidad elevada de productores y la naturaleza de esta actividad como sostén económico de miles de familias.

    “La importancia del régimen obedeció a un subsidio que otorgó el gobierno federal. Consistió en la disminución a la base gravable y la reducción al impuesto sobre la renta en un porcentaje del 30 por ciento, vigente hasta el ejercicio de 2013”.

    El catedrático añade que desafortunadamente el sector primario ha sido el más castigado desde hace varios años, por lo que considera que la política económica aplicada por los gobiernos no debe fundamentarse en disminuir la base de la contribución.

    “Los subsidios deben aprobarse de manera monetaria o vía disminución en los precios de los insumos agrícolas, y gestionar un control en los precios de los productos del campo, sin intermediación de comercializadores, que al final del día son los más beneficiados”.

    Sector agropecuario: motor económico
    La actividad del sector primario es uno de los pilares de la entidad. El monitor agroeconómico de Jalisco, elaborado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), y cuya versión más reciente en el portal electrónico de la dependencia está fechado en noviembre de 2011, desmenuza la producción anual promedio de los principales cultivos

    Ese documento reporta seis millones de toneladas de caña de azúcar y tres millones de toneladas de maíz de grano, aunque se espera que este año Jalisco arrebate el liderazgo nacional a Sinaloa, con cerca de tres millones 800 mil toneladas. Calcula que en Jalisco hay 12 mil 500 productores de maíz, repartidos en 85 municipios.

    Otro cultivo que será afectado por la desaparición de regímenes especiales, es el agave, del cual se producen anualmente casi un millón de toneladas. Además en Jalisco recientemente han proliferado los cultivos de bayas, mejor conocidos con el término anglosajón de berries y que abarcan un extensión de 600 hectáreas.

    “En el caso del maíz y el agave, el panorama que se aproxima es que pagarán impuestos, por la propuesta de la reforma fiscal hacendaria, por los rumores de que aprobarán un 99 por ciento de lo que propone el Ejecutivo Federal”, indica Meza Oliva.

    En cuanto a los plaguicidas, gravarlos se traduce en una afectación directa a los productores, pues se prevé un impuesto que oscilará entre el 6 y el 8 por ciento, dependiendo de la toxicidad de los plaguicidas, insumo en el que cada productor invierte aproximadamente mil pesos por hectárea, pues es la única forma de evitar la aparición de plagas como el gusano cogollero y los chapulines que arruinan la planta del maíz.

    Al aumentar el precio del grano, también habrá un menoscabo entre los ganaderos.