Erradicar la pobreza

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Uno de los desafíos más difíciles que enfrentamos hoy es la erradicación de la pobreza. Vivimos un momento caracterizado por los avances tecnológicos y desarrollo económico en donde la distribución de la riqueza es sumamente desigual, por eso el número de personas que sufren hambre en el mundo sigue siendo muy elevado; sin embargo, la pobreza va más allá de la falta de recursos que garanticen alimentación, salud, educación o una vivienda digna. La pobreza es un problema de derechos humanos.

En México hay quienes hagan lo que hagan a lo largo de su vida, pero vivirán marginados, sin poder tener esperanzas de movilidad social, esto a pesar que en pleno siglo XXI ofrecer seguridad y educación son algunas de las obligaciones que tiene el Estado para asegurar que su población pueda desarrollarse adecuadamente. Solo basta con adentrarnos un poco a las ciudades y pueblos y preguntar acerca del sistema de salud o de disponibilidad educación, para darnos cuenta de la gravedad del problema.

Según datos de la ONU unos 783 millones de personas vive por debajo del umbral de pobreza internacional, con 1,90 dólares diarios, además, en 2016, menos del 10 por ciento de los trabajadores en el mundo vivía junto con sus familias con menos de 1,90 dólares diarios por persona.

Lamentablemente la mayoría de las personas que viven por debajo del umbral de pobreza viven en dos regiones: Asia meridional y África subsahariana, por lo que las altas tasas de pobreza se encuentran a menudo en los países pequeños, frágiles y afectados por conflictos.

Hace más de 30 años, el 17 de octubre de 1987, el padre Joseph Wresinski, quien puso en evidencia el vínculo directo entre los derechos humanos y la extrema pobreza, hizo un llamamiento para luchar contra esta situación, animando a conmemorar el Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema. Cinco años después en 1993 la Asamblea General, inspirada en ese llamamiento, declaró el 17 de octubre como el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Uno de los desafíos sostenibles es terminar con la pobreza en el mundo, en este sentido, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que para que esto ocurra debe haber crecimiento económico inclusivo, la finalidad es que haya empleos sostenibles, asimismo señala que otra de las acciones claves es promover la igualdad y que los sistemas de protección social se apliquen para mitigar los riesgos de los países propensos a sufrir desastres, así como brindar apoyo para enfrentarse a las dificultades económicas.

En México además es importante que las políticas gubernamentales lleguen a las poblaciones necesitadas y que haya mejoras en la calidad de vida de las familias, es urgente impedir que la precariedad siga poniendo en peligro a miles de mexicanos. Un gran reto sin duda que deberá asumir el nuevo gobierno.