Entre calles y elecciones

    98

    Finalmente las elecciones se acabaron y también los trabajos en algunas calles que estuvieron cerradas durante largos meses, que se hicieron aún más largos y arduos por una y aquella cosa. Pero si lo primero es algo bueno —claro, ahora los que fueron electos van a tener que gobernar, y demostrar si de verdad eso fue algo positivo—, lo segundo no parecería que tanto. Para muestra un botón.

    El jueves pasado me tocó caminar en la Colonia Americana, y me agarró un tormentón que, sin embargo, duró nomás de diez minutos. Aun así, después de salir del lugar donde me había resguardado, tuve que sortear los ríos que se habían formado en las calles. Ahora, entiendo que no las arreglaron todas, pero la peor, la más inundada, era justo Pedro Moreno, que acaban de abrir y asfaltar con un nuevo concreto y tantos meses de trabajo.

    Uno no quiere pensar mal, pero esperemos que los nuevos gobernantes electos salgan mejor que las remodelaciones de las calles.