Enfrentar el retorno

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México tiene que implementar estrategias para enfrentar el posible retorno de millones de jóvenes migrantes que podrían ser deportados de Estados Unidos, quienes en su mayoría no tienen estudios y se dedican a trabajar.

La académica del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Nicté Castañeda Camey, durante el “Foro permanente sobre la crisis y la relación México-Estados Unidos”, que organiza la División de Economía y Sociedad de dicho plantel, dio a conocer que más de 85 por ciento de los 2.4 millones de jóvenes migrantes mexicanos de entre 15 y 29 años que residen en Estados Unidos son candidatos a ser deportados, y apenas 22 por ciento de ese grupo de edad, cuenta con estudios superiores.

 Castañeda Camey explicó que los jóvenes migrantes se encuentran en una situación de vulnerabilidad, ya que 62 por ciento de ellos, no cuenta con cobertura médica en aquel país.

“Esta experiencia migratoria les puede provocar inestabilidad y cambios que dan origen a algunos padecimientos, como depresión, angustia y estrés”, subrayó.

Agregó que los jóvenes migrantes también enfrentan problemas con el tabaquismo, alcohol y la drogadicción.

La ponencia de la investigadora se basó en un estudio sobre vulnerabilidad sociodemográfica que realizó con los investigadores Patricia Nohemí Vargas Becerra (CUAltos) y Alejandro Canales Cerón (CUCEA), cuyos resultados fueron publicados en el Informe Anual “Migración y salud”, que realiza el Consejo Nacional de Población (Conapo), en colaboración con otras instituciones.

Dijo que la situación es preocupante y que es ineludible que desde el ámbito académico se realicen más investigación sobre estos temas, y cristalizar estas cifras en programas que beneficien a este sector poblacional. Una medida sería aprovechar sus conocimientos y experiencia laboral.

“De qué sirve que el Presidente reciba a los migrantes en el aeropuerto, a los que creo que ya les ofreció seguro social, cuando éste ni siquiera funciona para nosotros. Ellos vienen en condiciones de vulnerabilidad. Ya es un hecho, se esperan muchos jóvenes deportados: ¿qué vamos a hacer?”, resaltó.

   

Lo que viene
En el foro también participó Mauricio Ramírez Grajeda, quien expuso una revisión del modelo económico mexicano, así como Rafael Espinoza Ramírez, con el tema “Perspectivas del comercio internacional”; ambos son profesores de la División de Economía y Sociedad del CUCEA.

Ramírez Grajeda vaticinó tres hechos sobre la relación México-Estados Unidos, que desde su perspectiva serán inevitables: el fin del Tratado de Libre Comercio (TLC), la construcción del muro y la deportación de millones de mexicanos.

“El TLC se va a cancelar porque en las negociaciones el presidente Trump y toda su gente en la Casa Blanca ya pusieron el muro como condición, y México lo rechaza, así que no se pueden sentar en la mesa”.

Agregó que en caso de que el tratado termine lo que ocurriría es que se volvería a las reglas de la Organización Mundial del Comercio, que implica aranceles para México del 2 al 6 por ciento, lo que implica que no estaríamos tan afectados.

Sobre el tema de las remesas dijo que éstas van a disminuir debido a las deportaciones de millones de migrantes. En ese sentido, el académico coincidió con Castañeda Camey en que se deberá aprovechar el capital humano.

“Muchos de ellos son pequeños empresarios, muchos de ellos hablan inglés, y el simple hecho de haber salido a Estados Unidos les da una perspectiva diferente, que podría beneficiar a México”.

Por otra parte, Rafael Espinoza Ramírez afirmó que el TLC sí requiere de una renegociación.

“Fue firmado en 1994, hace más de dos décadas, las condiciones son diferentes ahora. En aquel tiempo México tenía en la mesa de negociación un punto a su favor que era el petróleo, ya no lo tiene. Mientras que Estados Unidos tenía una industria manufacturera fuerte, pero transitó a una industria de servicios, es algo que Trump no ha entendido”.