El ejercicio del voto

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    Por fin las elecciones se terminaron. A nadie le encanta ver a su ciudad repleta de propaganda política, sin contar la terrible “guerra sucia” que mantuvieron muchos partidos políticos; nunca escuché o leí alguna propuesta sólida. Sin contar los spots televisivos que, simplemente, rayaban en lo absurdo.

    Sin embargo, el voto es nuestra obligación como ciudadanos. Es una de las pocas herramientas que disponemos para participar en la democracia, y tomar las decisiones que nos afectan por 3 o 6 años. Recuerden, elegimos a las personas que hablarán por nosotros y para nosotros.

    Pero, ¿de qué sirve esta opinión ahora? Ya terminaron las elecciones. Pero muchas personas se resisten a votar.

    Cuando asistía a votar, no pude evitar recordar a un profesor de economía en la preparatoria. Casualmente, durante la clase, abordamos el tema de las elecciones. El profesor, como opinión propia, dijo: “Yo sólo uso la credencial de elector para cobrar”, agregando que nunca en su vida había votado.

    Daba a entender que no le interesaba y que, aunque lo hiciera, no cambiaría nada.

    Como siempre, una opinión personal respetable. Pero, ¿qué clase de enseñanza está dejando a los jóvenes?

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