El cine no tiene la culpa

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Ganador de seis Arieles y autor de historias transgresoras, el director Jaime Humberto Hermosillo, con más de medio siglo de carrera, no se detiene. Inmerso en una trepidante odisea digital, celebra sus setenta y cinco años de vida con un regalo para el público amante de su cinematografía: su nueva película Un buen sabor de boca estará disponible de forma gratuita en streaming por tiempo limitado.

Sin temor a innovar, esta comedia fue realizada con una pequeña cámara digital GoPro, de las que caben en la palma de la mano. Se trata del primer largometraje que se filma en México con un equipo de este tipo.

“Son ya cincuenta y dos años de hacer cine. Y en lo que respecta al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, a lo largo de los treinta y dos años que tiene yo he estrenado quince películas. Prácticamente la mitad de mi filmografía se ha mostrado aquí. Y este año tengo un regalo que quiero hacer al público, con el estreno de mi largometraje más reciente. Podrá verse del 20 al 31 de marzo, gratuitamente, por medio de una plataforma digital. No se estrena en una pantalla grande, sino en esta forma de ver películas que a mí me parece fascinante”, anuncia.

Hermosillo explica que suele ver películas por medios digitales y hace dos años tuvo la idea de crear una distribuidora virtual. Por ello, contrató el servicio de una plataforma que permite ver en línea el material sin descargarlo. Ahí estarán disponibles otras de sus cintas, desde su Ópera prima, hasta material de los últimos dieciséis años, en que ha filmado quince trabajos digitales.

Comedia en streaming
El director de obras fundamentales del cine mexicano, como La pasión según Berenice, Naufragio, Las apariencias engañan, Doña Herlinda y su hijo, La tarea y Juventud, ha experimentado en carne propia la evolución del séptimo arte.

Esto lo ha llevado a incursionar en distintas maneras de filmar, desde los 16 milímetros pasando por el videocasette y, luego, en formatos digitales, etapa en la que ha conseguido resultados que sorprendieron a propios y extraños con películas como El malogrado amor de Sebastián, El Edén, Rencor e InFielicidad.

Incluso, una de sus obras, eXXXorcismos, fue la primera en ser proyectada en formato digital en toda la historia de la Cineteca Nacional, en el año 2002, cuando no era común como lo es hoy.

Cómplice en esta aventura digital de Humberto Hermosillo es el cinefotógrafo, editor y productor Jorge Z. López, quien junto a técnicos y actores, que participaron incluso sin cobrar, apoyaron la realización de esta comedia.

“Y la he dedicado a Woody Allen y a Billy Wilder. Maestros míos a quienes admiro profundamente. Allen es la inteligencia haciendo cine, por su sensibilidad, capacidad y humildad. Y Wilder es una institución en el cine de comedia y de variados géneros, con clásicos indiscutibles, pero con una característica especial. Un binomio subversivo del cual siempre he deseado aprender”.

Ante la gran cantidad de excelentes películas que se proyectan en el FICG, Hermosillo decidió que su nueva obra sea disfrutada cuando terminen estos días de ajetreo y ya en la comodidad de sus casas. Los interesados en ver la nueva película de Hermosillo deben enviar un mensaje al correo electrónico laideal2016@gmail.com.

De los 16 milímetros a las cámaras digitales
Jaime Humberto Hermosillo, quien nació el 22 de enero de 1942, en Aguascalientes, ha sido testigo activo de la evolución del cine mexicano. No sólo en el renglón técnico, sino también en el estético y en las temáticas que se tratan. En todos los renglones, este director busca ir siempre adelante.

“Cuando yo inicié filmando en 16 milímetros era la opción de hacer un cine personal sin necesidad de un productor. Pero había que mandar el material a un laboratorio, y luego editarlo en lo que llamábamos moviolas, mezclas de sonido e imagen, que quedaban en separado, y luego la copia compuesta, y existía el riesgo de que se rayaran o se rompieran las copias. Yo comencé a hacer cine en vídeo cuando estuve en Guadalajara, y no llegaba aún el digital. Simplemente era un V8, que ofrecía una ventaja que no tenía el VHS, al copiarse no perdía definición”, relató.

El salto a lo digital, fue una bendición para Hermosillo: “En lo digital tienes la ventaja de que los actores pueden ver en el momento, cómo lo hicieron y yo también. Si el operador de cámara, por ejemplo, no realizó el movimiento con la suavidad que esperaba, podemos repetir. Y no se incrementan los costos. Antes había que esperar y si no me satisfacía, tenía que convencer al productor de hacer nuevas tomas”.

Otra ventaja que Hermosillo  ha aprovechado es que ha filmado películas sin guión, gracias a lo digital. Recuerda que anteriormente la lectura previa del guión por parte de los productores significaba el primer posible obstáculo de censura, pues ahí podían detectarse escenas que podían causar escozor, aunque no estaban filmadas.

En esos tiempos, él debía convencer a los productores que las secuencias no serían tan impactantes como parecían en papel, ya que gracias a su pericia técnica, las escenas lograrían ser matizadas.

La sociedad contemporánea mexicana

Historias como la de una familia fetichista de clase media, una señora tapatía de sociedad con un hijo gay, la vida de una hermafrodita, una mujer que vive en poligamia consensuada y la filmación, a cámara fija, de un encuentro sexual para cumplir con una tarea escolar, forman parte de la filmografía concebida por Hermosillo, y que ha agitado conciencias.

¿La realidad ya rebasó la apertura del cine de Hermosillo? ¿Aún hay algo que retratar de la sociedad contemporánea mexicana para seguir provocando?

Nunca es mi propósito de inicio, provocar. Simplemente tengo una idea para contar una historia, trato de contarla lo mejor posible y no censurarme yo mismo. El resultado, pues, si fuera una semillita para cambiar en algo nuestra forma de vivir, o ser más tolerantes, entonces me dejará contento. No pretendo provocar, sino que fuésemos más tolerantes.

Hermosillo está convencido además de que los directores deberían filmar sus propios guiones. Así lo ha hecho siempre él, y en las pocas ocasiones que ha filmado guiones de otros autores, es porque él los elije, pero jamás por encargo.

“Los temas, para los conservadores, pueden ser provocadores. Pero sucede en la pantalla y en la vida real hay cosas que no quisiéramos que ocurrieran. El maltrato infantil, los abusos a los niños, la violencia. El cine nos da derecho a soñar, eso me lo enseñó Buñuel. Y en varias reuniones con directores, lo hemos discutido. Nosotros solo reflejamos lo que sucede. Alguno me decía: “Yo puedo soñar que mato a mi mujer. Pero eso, no me hace un asesino”.

¿El cine, entonces, no tiene la culpa?

Stendhal, el gran escritor francés, llegó a decir: Yo no soy culpable de lo que reflejan mis novelas, yo pasé un espejo por el camino. Lo que el espejo refleje, no es mi responsabilidad. Lo mismo es el cine.