El cierre de la era Nortec

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Cuando Pepe Mogt y Ramón Amezcua me comentaron —hace unos meses— sobre la intención de aproximarse a otros sonidos y de regresar a la música que los influenció décadas atrás, nunca sospeché que se trataba de una especie de aviso, de un adelanto sobre el final de Nortec (o como ellos informaron recientemente en su perfil de Facebook, con una frase categórica: “Se acaba para nosotros”). Aquella mañana de marzo pasado, los fundadores del colectivo musical más trascendente de México en los últimos años desayudaban apaciblemente, mientras la conversación se centraba en su trabajo, particularmente en Motel Baja, el próximo álbum de esta mancuerna que, por cierto, está casi a punto de lanzarse.

“Sentimos la necesidad de experimentar con nuevos sonidos. Además, queremos regresar a nuestras raíces electrónicas”, me dijo Ramón Amezcua en esa ocasión. El cerebro de Bostich también señaló: “Terminamos Motel Baja y seguimos con otras inquietudes. Estamos contando las horas para retomar otros proyectos: por mi parte, Point Loma, y por la parte de Pepe, Latinsizer.

Desde su ordenador, Pepe Mogt comenzó a programar algunos temas que integran esta nueva placa. El creador de Fussible comentó que este disco contó con la colaboración de músicos como Wolfgang Flür (Kraftwerk), y de integrantes de Nitzer Ebb y de Tom Tom Club.

Aquella entrevista fue quizá el preámbulo para la noticia sobre la desintegración de Nortec.
“Todo tiene un ciclo. Se tiene que ver a Nortec como una enciclopedia: tienes los volúmenes (discos) y Motel Baja será el último de ella… Es el final y se queda ahí. No podemos hacer más; el sonido llegó a su fin y se acabó”, explicó Pepe Mogt —hace pocos días— a El Economista.      

Regresando a la charla con Ramón Amezcua y Pepe Mogt, les cuestioné sobre el entorno en que desarrollaron sus primeros años de aprendizaje, el trabajo que ambos efectúan y la manera en como Bostich y Fussible funcionan para no repetirse. También, cómo lograron ese justo punto medio entre la electrónica y la música norteña y de banda sinaloense, pregunta que (considero) tiene un toque significativo, ahora que están a punto de sacar a la venta Motel Baja.

Amezcua respondió la primera parte —haciendo un flashback—: “En Tijuana era otra historia (haciendo un comparativo de cómo se desarrollaba la escena musical de México en aquel momento): era una isla, totalmente. Tuvimos ese club que se llamaba Iguanas, en donde abría Nirvana para otro grupo (mientras nadie lo conocía) o The Sugar Cubes, que también hacia lo mismo. Allí toco Psychic TV, Front 242, Ramones, Devo, e infinidad de bandas. La influencia para nosotros no era tanto la radio, sino ver estos grupos en vivo. Por cinco dólares íbamos”. 

Por su parte, Pepe Mogt contestó: “He visto que mucha gente no quiere salirse de su zona de confort y terminan como dj’s. Nosotros siempre hemos funcionado como un grupo que recurre a la música, y no tanto a la letra”.

Esta última parte es una de las aportaciones más importantes de Nortec, de Bostich y Fussible en particular, ya que sus discos tienen una conexión musical entre sí. Motel Baja es el cierre de una trilogía que comenzó con Tijuana Sound Machine, y que paulatinamente incorporó no sólo los sonidos característicos del dúo, sino arreglos que tienen otra dirección, un acercamiento a la electrónica con estilo propio.

“Ya hicimos todo lo que teníamos que hacer, y lo hicimos con gusto. Nos agradó el resultado que obtuvimos. Ya hicimos todo con los niveles de experimentación y ni modo de ponerle que con hip hop, o vamos a hacerlo con salsa. Sería un sonido que desvirtuaría el concepto”, mencionó Pepe Mogt para Notimex.

Bostich y Fussible tienen en su agenda una gira por México, Estados Unidos y, posiblemente, presentaciones en Europa. Mientras tanto, la promoción de Motel Baja apenas inicia.

A lo largo de su historia, Nortec ha producido distintos testimonios que hablan de su propuesta como colectivo, poco menos de sus momentos de quiebre con algunos de sus miembros fundadores, pero, sobre todo, del trabajo musical que se gestó desde Tijuana, ejemplo de ello son el libro Paso del Nortec. This is Tijuana y el documental Tijuana: sonidos del Nortec.