El Diablo en Texas

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    La edición 608 de La gaceta de la Universidad de Guadalajara contiene una errata grave en la página 7, del suplemento “O2 Cultura”, en el texto “El Diablo en Texas”, debido a la autoría de Víctor Manuel Pazarín. Se menciona allí, tercera columna, que Ireneo Paz fue “padre de Octavio Paz” (sic). Falso. Ireneo Paz fue abuelo de Octavio Paz Lozano, autor de Piedra de sol, El laberinto de la soledad, y Nobel de Literatura en 1990.
    Por otra parte, una consideración de matiz. Elia Marúm Espinosa, en su artículo “La realidad también es femenina”, página seis de la edición de marras, sostiene, sin sustento lingí¼ístico ni filológico, lo que la gramática española ha resuelto y considerado efecto en cuanto a los géneros y subgéneros gramaticales, ¡ojo!, no confundir con sexos, que es en lo que generaliza la autora. Los ejemplos vertidos por Marúm Espinosa están plenamente asimilados, sin dejo de sexismo, a nombre común de dos, epiceno y nombre ambiguo.
    Considerar que el sexo debe determinar el género gramatical es caer en el exceso —aparente acción “políticamente correcta”— sufrido durante el sexenio de Vicente Fox Quesada, con su “mexicanos y mexicanas”, cuando sólo el uso de “mexicanos” incluye y generaliza, a la vez. De otra forma, si el sexo biológico normara la lengua, estaríamos ante la parodia de la parodia hecha por Andrés Bustamante (Gí¼irigí¼iri) sobre la propia figura del ex presidente: “¡compatriotas… compatriotos!”.

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