Educación para la movilidad

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    De forma cotidiana, al transitar por las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara, es “normal” ver cómo muchos peatones cruzan imprudentemente las calles y esperan el camión abajo de la banqueta; muchos ciclistas circulan en sentido contrario y arriba de las banquetas; motociclistas conducen sin el casco de protección (hay casos en los que llevan en la moto a la compañera e incluso a bebés o niños pequeños sin protección) y metiéndose imprudentemente entre los automóviles; automovilistas no que respetan los pasos de cebra de los cruces de calles y avenidas y acosan a peatones y ciclistas, ni los cajones de estacionamiento para personas con discapacidad y adultos mayores; operadores del transporte público conducen imprudentemente y bajan o suben pasajeros con sus unidades estacionadas en doble fila, entre muchas otras situaciones peligrosas y alarmantes.

    El colmo es que algunos agentes de vialidad en motocicleta, se meten imprudentemente entre los autos y se pasan los altos de los semáforos; algunos legisladores continúan estacionándose en calles del perímetro de la zona 30 del centro histórico y los choferes de algunos funcionarios gubernamentales se estacionan en zonas prohibidas.

    Todo ello es el reflejo de la inadecuada e insuficiente educación para la movilidad que tenemos los ciudadanos, sobre todo cuando ésta se ha complejizado en nuestras ciudades.

    Ante ello las autoridades han privilegiado la sanción económica como medida de castigo, que representa, además, una importante medida recaudatoria, pero no implementan los suficientes programas de educación para la movilidad, teórica, metodológica, pedagógica y didácticamente bien fundamentada, que permita revertir positivamente este problema, para una mejor convivencia entre los ciudadanos.

    El castigo no es eficaz, como nos quieren hacer creer. Necesitamos modernizar y fortalecer la cultura para la movilidad en Jalisco.