Dimes y diretes culturales

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    Las acusaciones y periodicazos en los que se han envuelto Santiago Baeza (quien primero dirigió la instancia Espacios Culturales, de la Secretaría de Cultura) y Carlos Sánchez (su segundo director) en relación a la contratación de la infraestructura del Festival de San Juan, realizado en junio, en la cual Baeza acusa de corrupción a Sánchez, es un reflejo de la pobreza y mediocridad de nuestras instituciones abocadas a la cultura.
    Una y otra vez el entorno político ensucia lo que debería ser una de las más nobles actividades humanas: la cultura. Pero no se podía esperar menos de la vida política local, en la que, lamentablemente, o se hacen mal las cosas o se hacen mal. Y es que la “corrida” que le dieron a Baeza de la SC, es ya un síntoma de la división panista, pues Santiago Baeza solicitó licencia para ir a apoyar la campaña de Salinas Osornio y Salinas se halla contrariado con el gobernador, de tal manera que el encontronazo es fuerte, y quienes salen pagando los platos rotos, como siempre, somos nosotros: la gente que pagamos nuestros impuestos y les damos de comer y poder a estos mentecatos que se dicen personas cultas, pero con los pleitos se les nota lo naco.