Desperdicios para alimentar peces

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Los desperdicios de productos y subproductos agropecuarios podrían formar parte de las dietas de peces, lo cual no sólo abarataría costos de producción en la acuicultura, sino que disminuiría los problemas de contaminación ocasionados por tales desechos y aumentaría el consumo de dichas especies acuáticas.
Tan sólo el Mercado del mar de Zapopan genera más de dos toneladas diarias de desechos de pescaderías, que no son aprovechadas y van directo a la basura, indicó el investigador del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, de la UdeG, Rafael León Sánchez.
En dicha cantidad no están considerados los desperdicios de rastros, o bien, lo que se concentra en plantas incubadoras o mercados de abastos. De ahí que de tales sitios es posible extraer estos insumos, que bajo procedimientos sencillos y no costosos, permitan reutilizarlos como alimentos balanceados.
Dicha zootecnia, en muchas ocasiones ya no es rentable, por el alto costo que implica producir alimento para los peces y por la energía eléctrica empleada, ya que para una empresa acuícola, con un sistema tecnificado, entre el 50 y 70 por ciento de sus gastos de producción recaen en los alimentos y casi el resto en el rubro de energía.
“En la mayoría de las zootecnias, ya sea de bovinos, porcinos, aves, el alimento es de los renglones que más agrava los costos de producción. En la acuicultura es más notorio, porque requieren niveles de proteína superiores. La especie terrestre que más exige proteína es la constituida por los pollos de engorda (entre 21 y 23 por ciento), mientras que los peces, en su etapa inicial, requieren hasta 50 por ciento”.
León Sánchez comentó que a pesar del crecimiento de la acuicultura en los últimos 20 o 30 años, los costos de producción limitan su rentabilidad y muchos sistemas de producción tienden a regresarse a estanques en tierra, donde utilizan más alimento natural (fertilización de los estanques), lo que reduce costos, pero también productividad.
Este panorama requiere dar otro enfoque en la materia y convertirla en una actividad más rentable. Desde hace varios años, el estudioso universitario, junto con otros investigadores de diversos países, entre éstos Cuba, han evaluado alimentos elaborados a base de desechos agropecuarios que contienen elementos nutricionales para la alimentación de ganado porcino, bovino e incluso para el cultivo de peces.
“En fechas recientes estuvimos en Cuba, donde por su misma situación, tienen que buscar alternativas para alcanzar rentabilidad. Desde 1987 hicimos algunos trabajos para crear ensilado de pescado, recogiendo todos los desechos de las pescaderías y procesándolo de manera sencilla y barata para producir harina de pescado, una de las fuentes de proteína más importante”.
Destacó que han hecho dietas completas y para diferentes etapas productivas. Las han comparado con alimentos balanceados tradicionales (que contienen sorgo, soya y harina de pescado).
Uno de los resultados es que los organismos se desarrollan mejor con el empleo de tales desechos. “Además, se logran ahorros sustanciales de más del 50 por ciento. Esto se puede llevar a escalas mayores si lo procesamos a nivel industrial, pero obviamente, para esto se requiere de equipo, maquinaria que nos permita una elaboración de alimentos a gran escala”.
El académico de la UdeG resaltó que a partir del impulso de alternativas de alimentación se beneficiará al medio ambiente.
“Muchos de estos productos y subproductos agropecuarios, considerados como basura, ocasionan problemas medioambientales. Por ejemplo, la sangre en los mataderos, al vaciarla en los afluentes, es un problema de contaminación, ya que dicho líquido es un medio de cultivo para microorganismos”.