De asada chorizo lengua y cisticercos

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Pueden desarrollarse en el organismo por unos tacos, helado raspado o fruta picada que se compre en la calle… Se trata de los cisticercos que, una vez alojados en el cerebro, pueden ocasionar convulsiones, trastornos de memoria, dolores de cabeza e incluso la muerte.
Hablar de huevecillo, cisticercosis o solitaria, es referirse a distintos grados de desarrollo de un mismo parásito: la tenia. Es como hablar de un embrión, que después se convierte en renacuajo y luego en rana.
El que una persona desarrolle solitaria o cisticercosis dependerá del grado de evolución en que se halle el parásito cuando es ingerido. Si come carne con cisticercos, estos se albergarán en el intestino y ahí seguirán su proceso de desarrollo hasta convertirse en solitarias. Si la persona consume alimentos con huevecillos de solitaria, estos pasarán al aparato circulatorio y de ahí se alojarán en los músculos, cerebro u ojos hasta convertirse en cisticercos, afirmó José Ruiz Sandoval, galeno adscrito al Servicio de neurología y neurocirugía del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde”.
Los huevecillos de solitaria son resistentes al sol, a la humedad, a las radiaciones, al frío y a la humedad, cualidades que también tienen las cucarachas.
Es muy posible que una persona pueda llegar a comer tanto huevecillos como cisticercos sin darse cuenta, por falta de higiene a la hora de preparar los alimentos. Una de las claves de prevención es lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer, así como cuidar en qué lugares y a qué personas compra sus alimentos.
En el Servicio de neurología y neurocirugía del Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde” reciben cada mes 10 pacientes con cisticercosis, lo que quiere decir que su fuente de contagio fueron otros que tenían solitaria.

De humano a humano
Una tenia que se alberga en el intestino es un gusano plano que puede llegar a medir de seis a ocho metros de largo. Está compuesto por una especie de cuadritos, cada uno equipado con órganos sexuales masculinos y femeninos. En cada uno se producen alrededor de 200 mil huevecillos.
El humano, como huésped, puede arrojar en las heces uno o dos cuadritos (tienen aspecto de tallarines o fideos planos) al dia. Si la persona se limpia, pero no se lava las manos posteriormente, traerá en ellas a los huevecillos. Si enseguida prepara tortas, tacos o pica fruta, los contaminará.
También la persona ya con huevecillos de solitaria en la mano puede, por ejemplo, ir al tren ligero, pasar la mano por el barandal y dejarlos ahí. “En el caso de la ciudad de México, se han hecho raspados de los pasamanos del metro y se han encontrado huevecillos de tenia”, comenta el médico.

De humano a cerdo
Existe la creencia generalizada de que por consumir carne de puerco, el organismo puede contaminarse con cisticercosis. No hay nada más lejos de la realidad. El humano que consume cerdo contaminado lo que realmente desarrolla es solitaria.
El marrano no es más que una víctima de los seres humanos en este proceso de contagio. Cuando las personas con tenia viven en comunidades rurales acostumbran hacer sus necesidades a ras del suelo. En esas rancherías los que limpian de basura, incluyendo el excremento, son los cerdos, que por lo general se lo comen.
Los huevecillos albergados en las heces humanas contaminadas siguen en el organismo del cerdo un proceso similar que en el humano: pasan al sistema circulatorio y después al músculo, donde evolucionan a cisticerco, pues hay carne.
Una torta ahogada preparada con carne sancochada, mal cocida, puede estar infestada de cisticercos. Después de que el ser humano se comió el antojito, pasa el cisticerco al intestino, donde evoluciona a solitaria…y volvemos a empezar.