De Mar del Plata a mar del cobre

    361

    No es un asunto de fórmula química, ni los resultados de un alquimista, sino un hecho ocurrido en la última reunión a la que acudieron la mayoría de los jefes de estado del continente americano, con el propósito fundamental de lograr acuerdos para promover el empleo y el desarrollo. Pero si estos aspectos jamás fueron tratados, menos debemos pensar que hayan logrado acuerdos.
    De haber sido conseguidos, la reunión de Mar del Plata hubiera tenido un éxito contundente, pero las desafortunadas intervenciones de Vicente Fox y Luis Ernesto Derbez –en su búsqueda por introducir el tema del írea de Libre Comercio de las Américas (ALCA)–, así como las réplicas de Néstor Kirchner, presidente de Argentina, y Hugo Chávez, mandatario de Venezuela, dieron el toque desafortunado para que esta reunión de Mar del Plata fuera convertida en mar del cobre.
    En otras ocasiones han mencionado que falta a nuestro presidente y sus colaboradores –salvo honrosas excepciones– conocimiento y oficio para desempeñar la figura que encarnan.
    ¿Qué necesidad había de que Vicente Fox y Luis Ernesto Derbez dieran la impresión de querer un acuerdo que solo interesa a Estados Unidos? Empeñarse en una integración de libre comercio para América e involucrar en este convenio a países como Argentina, Brasil y Venezuela, aun en contra de sus intereses (pues estos, igual que nosotros, sufren desventajas en su producción agrícola por los enormes subsidios que Estados Unidos sí posee en este rubro), no lograría otra cosa que dejar a estas naciones en una posición desigual desde un principio.
    México no tiene ninguna necesidad de forzar el ALCA. Ya posee un acuerdo de este tipo con varios países de América, incluidos Estados Unidos y Canadá, amén de los que ha suscrito con estados de otros continentes.
    Lejos de tratar de ser promotores o voceros de George W. Bush en la búsqueda de dicho acuerdo, deberían aprovechar la posición de privilegio que tiene México. Sin embargo, la actitud asumida por Vicente Fox y Luis Ernesto Derbez solo consiguió abrir otros frentes en contra de nuestro país, en el contexto internacional.
    Esto nos deja en una posición bastante mala, como nunca antes la habíamos tenido –o no por lo menos en muchos años.
    Es vergonzoso y sospechoso que nuestros representantes hayan sido los impulsores del ALCA propuesto por George W. Bush. Ahora resulta que promueven intereses de un país que no es México, pero más vergonzoso todavía: pese a fomentar el proyecto, no fueron recibidos por dicho mandatario o por alguno de sus colaboradores, cuando solicitaron una audiencia.
    Resulta importante que no estemos de acuerdo en que las figuras presidencial y de la cancillería de relaciones exteriores de México sean atacadas en el extranjero, pero también sería grato que quienes nos representan, no sigan exponiendo al país a este tipo de escándalos por sus incapacidades y falta de oficio.
    Algunos de nuestros legisladores han dejado entrever que “ante incontinencia verbal del poder Ejecutivo, pañal del poder Legislativo” (en un símil formulado por algunos medios de comunicación). O sea: la Cámara de Diputados no autorizará, de aquí en adelante, ninguna otra salida oficial de Vicente Fox.
    De esta manera buscan poner fin a sus desafortunadas afirmaciones en el ámbito internacional y evitar que surja la rara alquimia, “sin querer queriendo”, de que Mar del Plata devenga en auténtico mar del cobre, pues en dicha reunión varios lo enseñaron.

    *Secretario de actas y acuerdos, del SUTUdeG.
    arturogomez@sutudeg.org