Dante Alighieri en la obra de Primo Levi

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“El Canto de Ulises” es uno de los grandes textos jamás escritos sobre la potencia de la poesía. El relato sobrio y humilde de Levi enseña que cuando la vida ya no tiene sentido, la palabra puede restaurar el sentido de la vida y de las cosas, afirmó el poeta, escritor y crítico literario Franc Ducros, en la conferencia magistral “Presencia de Dante Alighieri en la obra de Primo Levi”. En el Paraninfo Enrique Díaz de León, dentro de la Cátedra de Humanidades Primo Levi, organizada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, analizó “El Canto de Ulises”, capítulo contenido en Si esto es un hombre, en el que es evidente la influencia que el autor de La Divina Comedia, Dante Alighieri (1265-1321), tuvo en Levi, la cual puede notarse también en algunos de sus ensayos.

 En dicho capítulo se hace alusión al “Canto XXVI” de La Divina Comedia, que trata del infierno, en la que aparece Ulises —reinventado por el poeta medieval—, para aventurarse en lo desconocido y llegar a los límites en donde se sitúa la montaña del Purgatorio. También en ese texto, Primo Levi (1919-1987) inicia a uno de sus compañeros de infortunio en el conocimiento de la lengua italiana con La Divina Comedia.

Franc Ducros resaltó el poder de la poesía, que en medio de las atrocidades es capaz de despertar recuerdos y afectos en los prisioneros. Señaló como un equívoco la creencia de que el campo de concentración, que constituye el objeto y lugar del relato de Primo Levi, representa al Infierno, ya que es banal y prosaico. “El Infierno de Dante tiene un sentido potente: forma parte de un universo armónico, donde todas las cosas se corresponden y componen un conjunto sin defecto. En consecuencia los condenados que sufren quedan eternamente en el lugar asignado y reviven con intensidad el pecado que cometieron en su primera vida”.

Levi llega a la conclusión de que el campo “es una gran máquina para reducir a los seres humanos a bestias, pero ante esta situación hay una ética y una línea de conducta, y dice el autor: ‘Nosotros no debemos convertirnos en bestias, sino mantenernos vivos’. La situación no tiene nada que ver con el concepto de infierno de Dante”.

El Canto XXVI de La Divina Comedia se presenta como un poderoso y sutil factor de vida y humanidad en ese mundo de bestias y muerte. Cuando el autor italiano renacentista aparece en la obra de Levi, ésta entra en una nueva dimensión, en oposición perfecta con el mundo del campo.