Contra la violencia hacia las mujeres

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En México y en el mundo hay una situación alarmante por la violencia física, psicológica o sexual registrada a diario contra las mujeres y en donde pocas veces los culpables son castigados. Las raices de la violencia continúan estando presentes, principalmente en la discriminación y desigualdad que se ha generalizado.

Cifras de la Organización de las Naciones Unidas señalan que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia durante su vida y que es a menudo por una persona cercana y en la que confían, situación que incluso conlleva un alto costo económico, pues afecta los presupuestos nacionales por falta de productividad y pérdida de ingresos.

En los últimos años para poner un alto a esta situación, diversos grupos han realizado marchas que han tenido el apoyo no sólo de mujeres y hombres, sino de organismos internacionales y movimientos sociales, los que se han sumado a los reclamos ante este problema constante, pero que es evitable.

La más reciente fue la manifestación Women’s March que se dio en Washington, la cual reunió a más de un millón de personas en esa ciudad y que  tuvo réplicas en otros puntos del vecino país el sábado 21, para exigir respeto a los derechos de las mujeres, a la diversidad, a los migrantes y hacer un grito masivo contra las expresiones discriminatorias del presidente Donald Trump. Personas de otros países (Francia, Australia, Argentina, Colombia, Inglaterra y entre éstos, México) se sumaron a las protestas. En total, se estima que participaron más de cinco millones de manifestantes.

Esta marcha se suma a las efectuadas cada año en varios países en que la lluvia de reclamos ha girado en torno al ¡ni una menos! Son movimientos contra la violencia hacia las mujeres, violencia que muchas veces termina en asesinato. Estas manifestaciones, cada vez más comunes, son el resultado de los procesos de denuncia para poner un alto a los abusos, porque no hay una solución efectiva hasta ahora.

Para generar confianza y nuevas acciones que pongan fin a esta pandemia, cada 25 de noviembre las Naciones Unidas destina ese día, internacionalmente, para advertir sobre la violencia contra las mujeres y en los subsiguientes 16 días promueve el activismo para llamar no sólo la atención de personas, sino de organizaciones en todo el mundo, para que se movilicen con la finalidad de proponer acciones y poner fin a la violencia de género.

Este problema es considerado un asunto importante y ha sido incorporado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible como una meta específica. En los mismos se reconoce como uno de los requisitos para continuar con la agenda para el desarrollo, con lo cual se busca ejercer la prevención, prestar servicios esenciales de calidad y mejorar la recopilación y el análisis de datos.

Aunque hay algunos avances por la aprobación de normas internacionales y se ha trabajado de manera local, estamos lejos de una solución real, pues ni siquiera una ley podría garantizar que se respetaran sus recomendaciones.

Las marchas y manifestaciones, en este sentido, además de ser una vía para reclamar nuestros derechos, también han sido de mucha ayuda para aquellas  mujeres que deciden poner un alto a la violencia que viven, conocer que hay apoyo de otras mujeres, para que decidan no quedarse más tiempo calladas, porque el silencio es cómplice y prolonga el problema.

Si no queremos que la inequidad y la violencia se perpetúen, debemos promover la cultura de la denuncia contra todo aquel o aquella que atente contra nuestros derechos fundamentales, en especial el de una vida libre de violencia.