Construimos pedazos de historia en la Universidad de Guadalajara

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Tener la oportunidad de dirigirme a la comunidad universitaria como Secretario General del Sindicato de Trabajadores Administrativos, representa para mí un pacto de conciencia que multiplica mis deberes y compromisos hacia mis compañeros y hacia la Universidad de Guadalajara.

La docencia, la investigación, la difusión de la cultura, las acreditaciones y certificaciones de programas de estudio, el reconocimiento de posgrados de calidad, la incorporación de escuelas al Sistema Nacional de Bachillerato, son procesos que tienen también la huella del personal administrativo y operativo; que huelen a esfuerzo conjunto, a entrega y a compromiso; huelen a gis y a pizarrón, pero también a escoba, a computadora, a manos que raspan.

SIIAU, SACE, AFIN, Aleph, SIA-RH, son palabras que pueden sonar desconocidas para algunos y sin embargo son los verbos que hacen posible el quehacer cotidiano de las actividades sustantivas; clasifican, sistematizan, organizan, asisten, procesan las altas y también las bajas, nos dan la satisfacción quincenal por el esfuerzo devengado; diez mil manos trabajando día con día, contribuyendo desde y con la más humilde de las labores a la grandeza de la Universidad de Guadalajara, grandeza de la cual debemos sentirnos honrados y orgullosos.

Todos debemos trabajar con honor y orgullo, para ser fuente de inspiración: el maestro con sus alumnos, el directivo con sus colaboradores, y todos juntos, con nuestras familias, amigos y para con el pueblo de Jalisco; que se sepa en cada rincón de la grandeza de la labor que realiza la Universidad de Guadalajara, cuna del conocimiento y la cultura en nuestro estado.

Compañeros, somos afortunados de contribuir en la construcción de pedazos de historia de nuestra Casa de Estudio. Tomemos conciencia y hagamos un acto de profunda reflexión. Cumplamos nuestra labor con dignidad y responsabilidad; hacerlo así, implica hacer bien lo que cada quien debemos hacer; significa cumplir y hacer cumplir nuestra Ley orgánica, estatutos, reglamentos y contratos colectivos de trabajo.

Aprovecho para hacer un reconocimiento público al Rector General, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, por la sensibilidad que ha demostrado hacia el personal administrativo en los diferentes cargos directivos que ha ocupado en nuestra institución, y como él muchos otros directivos a quienes también reconozco su profesionalismo; sin embargo, lamento no poder generalizar, pues hay quienes confunden o no entienden la importancia de su labor; le decimos a unos y a los otros que tengan la certeza de que se los sabremos demandar.

35 años al servicio de la Universidad de Guadalajara es toda una vida: muchas felicidades y todo mi reconocimiento. Salgan y presuman que con ello han contribuido a mejorar el mundo, se lo han ganado.

Hagamos, pues, lo que nos toca, con honor y el orgullo universitario por delante.