Con el tutú bien puesto

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Un tutú muy apretado, montaje para niños de Sofía Olmos, después de dos años de viaje y presentaciones en varios festivales internacionales vuelve a Guadalajara con una nueva temporada, que viene como anillo al dedo porque justo este año celebra el quinto aniversario de su creación.

La historia, que trata sobre los temas de superar el fracaso y perseguir los sueños, se ha presentado en un escenario más de ciento ochenta veces y está lista para seguir sumando puestas en escena. La obra relata la “tragedia” de una niña a la que no le queda el tutú, y cuyo sueño más grande es ser bailarina de ballet.

Mónica —así se llama el personaje— se da cuenta de que su cuerpo no es como el de las bailarinas que ve en la televisión, así que tiene que vivir una serie de desventuras para que el tutú le quede y al mismo tiempo convencerse de que ella puede subirse al escenario y bailar, sin importar lo demás.

Pese a que han pasado cinco años desde el estreno de la obra, inspirada en el libro homónimo de Sherryl Clark, su estructura no ha cambiado. De acuerdo con la actriz y directora de Un tutú muy apretado, Sofía Olmos, la vigencia de este mensaje se debe a que el tema es universal: “Todos tenemos un sueño, una aspiración, queremos hacer algo porque nos llama la atención o nos apasiona. Ver a esta niña en la obra y ver todo lo que tiene que hacer para que su sueño se haga realidad no tiene edad, puedes tener ocho, veinte o treinta años y sigues teniendo sueños por cumplir, por eso la estructura de la obra sigue, pero se adapta al público”.

El público, por cierto, al que está dirigido, son los niños, uno muy exigente; y Olmos lo sabe: “Es el público más honesto, no son políticamente correctos y eso a los creadores de pronto nos hace tambalear”, dice y agrega que desde la primera presentación hasta la última, ninguna reacción del público ha sido la misma.

“Nunca me aburro de interpretar al personaje porque siempre hay un reto distinto en el escenario que depende de la reacción de los espectadores: eso es lo que se adapta o se modifica, la reacción de un niño a cierta escena o a cierta situación siempre es muy diferente, depende de su entorno, de si está acompañado de sus papás o es una función en la escuela, de cómo sea de la situación que esté viviendo”.

Explica que “desde que leí Un tutú muy apretado, supe que la historia me estaba hablando a mí, la cuestión de los sueños, de la niña que no tiene soluciones mágicas, la vida tiene sus pruebas, tiene sus partes difíciles, y es dura, no es un pan comido, pero no existe la hada madrina o el genio en la lámpara que solucione los problemas. La niña en el cuento vive su proceso y al final sí se pone el tutú, baila, se siente la mejor, no gana, pero no le importa porque es lo que ella quería hacer.

“Son cosas que a mí me pasan, que a todos nos pasan, no fue lo mejor del mundo, no me importa, lo hice, lo pude llevar a cabo y son satisfacciones que no se comparan con nada”.

Las posibilidades de la obra han llevado a Mónica a diferentes escenarios: a los teatros, festivales y a la calle, donde la han visto ciento y hasta mil personas.

Para Sofía Olmos este recorrido se ha tratado también de perseguir un sueño: “Nunca pararte, seguir y trabajar duro”, ha sido la premisa para continuar con el proyecto, que en sus inicios tuvo que buscar fondos de todos para financiarse. Hoy, después de cinco años, Un tutú muy apretado se puede decir una obra consolidada.

Las ocho funciones de la temporada se realizarán los domingos del 10 de julio al 28 de agosto, a las 13:00 horas en el Teatro Vivian Blumenthal. Los boletos tienen un precio general de 100 pesos, para los más pequeños 80 pesos y la entrada para dos niños es de 100.