Clausura del Sheraton

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    Gran controversia ha causado la expulsión de funcionarios cubanos de las instalaciones de un famoso hotel en la ciudad de México. Los medios, la ciudadanía y el gobierno mostraron enseguida su total desapruebo a que leyes extranjeras –contrarias a las nuestras, ya que violan los derechos humanos, así como el artículo primero de la Constitución– se aplicaran dentro de nuestro país.
    Mientras se decidía el tipo de sanción que impondrían al hotel, si serían cientos de salarios mínimos o incluso la clausura del negocio, la noticia dio la vuelta a México.
    El 8 de febrero salió el decreto según el cual será cerrado el hotel Sheraton, y pensé “la soberanía nacional no está tan mal. Por lo menos demostramos que dentro de nuestro país, nuestras leyes se respetan”. Cuál va siendo mi sorpresa al estar leyendo el periódico y descubrir que el hotel presenta más irregularidades: tres mil metros cuadrados de construcción no autorizados, dos bares sin licencia y violaciones al programa de protección civil. “Estas faltas implican una clausura inmediata sobre la licencia del hotel”, señalaba la jefa delegacional en Cuauhtémoc, Virginia Jaramillo.
    ¿Será que la violación de los derechos humanos más el artículo primero de la Constitución no eran suficientes para cerrar el sitio, o será que necesitaban encontrar algunas excusas para ello, y así demostrarle a los mexicanos que nuestras leyes son respetadas y a Estados Unidos, que el hotel estaba infringiendo cuestiones administrativas y por eso se llegó a la clausura?
    A fin de cuentas, si el hotel es cerrado –por una u otra razón–, los mexicanos sentirán que se aplicó la ley, pero al mismo tiempo no se levantarán inconformidades en nuestro vecino país, ya que su hotel es clausurado por faltas administrativas, mas no por correr a sus contrarios, los cubanos.

    Igor Alberto Oleynick Rodríguez,
    estudiante de administración de empresas, del CUCEA,
    zserge69@hotmail.com.