Cinco veces Caín

773

En las últimas décadas, la producción escénica en México se da a partir de la creación de proyectos que consiguen recursos públicos y privados gracias a la gestión independiente.  Si bien existe la Compañía Nacional de Teatro como una excepción, es posible afirmar que estamos lejos de la época de las compañías teatrales que bajo el amparo económico de alguna institución se mantenían cohesionadas durante largos periodos. Ya sea desde la independencia absoluta o con apoyos oficiales, los creadores escénicos siguen enfrentando el enorme reto de la permanencia de sus propias apuestas y, por ello, cuando ocurre, hay que destacarlo.

Casa Inverso cumple diez años en nuestra ciudad y del 2 al 5 de junio celebrará la quinta edición del Encuentro de Teatro Caín. La historia de este proyecto, a diez años de distancia, inicia con un grupo de jóvenes interesados en el teatro. Este deseo por la creación escénica no sólo los llevó a asociarse para producir montajes, sino, además, a buscar y mantener un espacio que fuera su sede. En la céntrica calle de Santa Mónica encontraron su lugar.

Al paso del tiempo Inverso Teatro sufrió el inevitable cambio de rostro. Algunos se fueron, otros llegaron y Manuel Parra permaneció. Desde hace cinco años, Mónica Camacho, Violeta Parra y Érick Pérez se hermanan con Caín y también con el proyecto de Inverso para celebrar lo que han llamado 5/10, que no es sino la numeralia que cuenta sus años de historia. Cinco del Encuentro Caín y diez de Casa Inverso, espacio que desde hace mucho ha dejado de ser exclusivo de Inverso para abrirse a otras propuestas y colectivos escénicos, que ahí realizan laboratorios o programan sus montajes. Además, Inverso organiza diversas actividades, entre las que destaco la llamada “Escena Universitaria”, que abre las puertas de la casa a jóvenes egresados de la Universidad de Guadalajara para presentar sus creaciones.

Para Violeta Parra los últimos cinco años de trabajo han significado la profesionalización tanto de ellos como grupo, como del Encuentro, que ha convocado y traído a la ciudad a creadores de diversas ciudades de México para compartir su trabajo con un público que con mucho esfuerzo se han sabido ganar en el corazón de Guadalajara. Mientras que para Manuel, quien actualmente se encuentra en Madrid estudiando, Inverso y Caín son el resultado de una colaboración entre amigos. “Resalto que el encuentro siga construyéndose con todos los aprendizajes anteriores y que podamos dejar archivo y memoria del mismo. Es momento de agradecer a quienes han pasado por la casa y también se han dado cita en Caín.”

Esta edición de Caín presentará cuatro montajes y dos conciertos, integrando en su programación propuestas musicales. El 2 de junio inicia con el proyecto musical de blues “Bajo Cielo”, de Mónica Zuloaga. El día 3 se presentan dos montajes: Mentis, dirigida por Alan Gutiérrez y Poesía en movimiento, de Totó Cortés. El día 4 de junio Inverso estrenará Yara y Patricio. Los científicos exploradores, escrita y dirigida por Mónica Camacho, y a las 20 horas se presenta Híbrido. Objetos olvidados, de Claudia Anguiano. Caín cerrará con la presentación del libro y disco México profundo, del reconocido músico Carlos Avilés. La programación y los horarios pueden consultarse en el perfil de Facebook de Casa Inverso.

Artículo anteriorUna panorámica sobre género
Artículo siguienteDe un carcelero a otro