Bebidas mortales

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    La región de los Altos, y particularmente municipios como Tepatitlán y Arandas, se convirtieron en un foco rojo por los accidentes vehiculares en los que está presente el abuso de bebidas embriagantes.

    El debate sobre la falta de políticas públicas para prevenir los accidentes fatales en esa región, surgió luego de un percance en la avenida Reyes Heroles, en el que perdieron la vida dos menores y que conmocionó a la opinión pública alteña. El accidente ocurrió la madrugada del 1º de junio y según declaró a los medios el director de la policía de Arandas, Miguel Magaña, la causa del accidente fue el exceso de velocidad y el presunto consumo de alcohol por parte del sujeto que provocó el encontronazo, que luego huyó y aún se desconoce su identidad.

    El periodista Rafael Hermosillo, conductor de un noticiero local, explica que ha solicitado cifras de los accidentes en la región, pero no ha obtenido respuesta, ya que las dependencias ni siquiera se ponen de acuerdo en los datos: “El asunto radica en que cada una de las instituciones de emergencia maneja sus propias cifras”.

    El comunicador recuerda que en una visita a los Altos, José Parra Sandoval, coordinador operativo del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes en Jalisco (CEPAJ), señaló que Arandas, Lagos de Moreno y Tepatitlán, junto a los municipios de la zona metropolitana y Vallarta, concentran la mayoría de muertes por accidentes de tránsito relacionados con el consumo de alcohol.

    “En Arandas casi el 100 por ciento de los accidentes automovilísticos estaban relacionados con el consumo de alcohol. Esto nos hace pensar en ese factor como un foco rojo, y tanto ciudadanos como autoridades deben poner de su parte para solucionar el problema”.

    Abunda: “Desafortunadamente en esta región la población se ha venido acostumbrando a que los conductores de un automóvil circulen con algunas copas de alcohol sin que haya mayor problema. Incluso es común observar en los espejos laterales de los vehículos, como colocan bolsas de plástico a manera de hieleras improvisadas para poder disfrutar de sus bebidas cómodamente, sin que alguna autoridad les llame la atención”, explica Hermosillo.

    Quienes visitan estos municipios alteños se sorprenden de que el consumo de alcohol en la vía pública y en los autos sea tolerado con criterios tan laxos.

    El catedrático de derecho penal del Centro Universitario de los Altos, Juan Manuel Gómez Velasco, detalla que en la región la gente está acostumbrada a beber alcohol y conducir. Incluso recuerda que cuando fue director de seguridad pública en Acatic, le resultó complicado conminar a los conductores a respetar la Ley de Movilidad.

    “La misma gente comenzaba a protestar. Hay que concientizar, porque si la autoridad no es apoyada por la ciudadanía, poco se puede hacer”, afirma el especialista.

    Las cifras
    De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), los accidentes mortales en Tepatitlán no ha disminuido. En 2007 fueron seis; en 2008, once, y aunque en 2009 hubo 10 y en 2010, ocho, en 2011 saltó de nuevo a 13.

    En Arandas, en 2008 fueron sólo cuatro, en 2009 saltaron a 10 y en 2010 a 12. En 2011 bajaron a 12 y ahí se mantuvieron en 2012, último dato disponible.

    En la famosa “Carretera del amor”, que conecta Arandas con Tepatitlán, en los últimos cinco años han ocurrido cerca de 500 accidentes, según datos de la Cruz Roja de San Ignacio Cerro Gordo, municipio por donde pasa esta vía inaugurada en 2005. Es conocido que en muchos de los percances está involucrado el alcohol.

    Ante tal situación, Arandas fue el primer municipio en adoptar la Iniciativa Mexicana de Seguridad Vial (Imesevi), gracias a un acuerdo con el SEPAJ.

    En la región alteña no aplican los reglamentos de vialidad con mano dura, y hay bastante tolerancia de las autoridades, no sólo para con los conductores, sino hasta con los transeúntes, que pueden ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública.

    “La concientización debe hacerse en las escuelas y con los padres de familia, para que ellos ayuden a fomentar que no tomen en los vehículos y que acaten las disposiciones de la Ley de Movilidad”, añade Gómez Velasco.

    Hermosillo concluye que urge contar con un diagnóstico exacto sobre ese problema, fomentar los espacios y las actividades de recreación sana y aplicar la ley sin cortapisas y sin tolerancia excesiva.

    “En los municipios de la región comienza a hacerse esto, pero parece que el cambio se dará poco a poco”.