Ayuda desinteresada

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    En principio podemos decir que tenemos lo que nosotros hemos elegido, pero ahora resulta que llegamos al extremo del precipicio, donde los mexicanos no somos capaces de comprender las razones “técnicas” que alegremente pretenden justificar los nubarrones económicos que anuncian las próximas tormentas. Si bien es cierto que los niveles educativos predominantes, además del analfabetismo residual, no permiten lograr una  reflexión suficientemente comprensiva para los recientes cambios (y lo que falta todavía), piensan que el grueso de la población mexicana no tiene la suficiente sensibilidad para darse cuenta que vamos en picada hacia el hoyo negro de la ingobernabilidad generalizada. Como si no supiéramos distinguir entre lo favorable y lo injusto.

    Desde otro ángulo, la presente situación nos debe ayudar a demostrar que los mexicanos somos capaces no solamente de resistir las opresivas injusticias sociales imperantes, sino también que somos capaces de hacer lo necesario para superar nuestras posibilidades. De rescatar lo mejor de nosotros  mismos y, como dice la vox populi, sacar fuerzas de flaqueza en beneficio de nuestro bienestar y salud.

    Finalmente, y a pesar de la reciente dirigencia arribista de nuestros vecinos norteños, los mexicanos locales e “ilegales”, junto con todos los demás hermanos inmigrantes, vamos a superar cualquier barrera y muro que nos pongan enfrente.