Aprender en verano

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    “Te sientes parte, aunque sea en una mínima proporción, de la cultura científica del país”, así define Ángel Mario Mejía Ortega, alumno de séptimo semestre de la carrera de ingeniería bioquímica, del Centro Universitario de los Lagos (CULagos), su experiencia vivida como participante del Programa interinstitucional para el fortalecimiento de la investigación y el posgrado del Pacífico, conocido como Delfín, en su edición anterior, pero que también en 2013 tendrá oportunidad de apreciarlo, luego de la convocatoria del XVIII Verano de la investigación de ese programa, que será del 24 de junio al 9 de agosto, mediante la que, como en todos los años, los estudiantes inscritos realizan estancias en diversas instituciones educativas del país o incluso fuera de éste.

    El programa Delfín nació en 1995, por iniciativa de la Universidad de Occidente del Estado de Sinaloa, con el apoyo de la Academia Mexicana de Ciencias, A. C. y de las universidades de Guadalajara, Autónoma de Chiapas, Autónoma de Ciudad Juárez, los institutos tecnológicos de Mazatlán, de Culiacán y el Centro de Investigación Científica y Estudios Superiores de Ensenada.

    Su objetivo es fortalecer la colaboración entre las instituciones de educación superior, con el lema de “Por una cultura científica”, a través de actividades de movilidad de los interesados, y que pretende la divulgación y fomento científico, al cooperar con investigadores prestigiados, para alentar el estudio de posgrados.

    El coordinador de Servicios Académicos de CULagos, Pedro Moreno Badajoz, lamenta que la Universidad de Guadalajara siga padeciendo problemas presupuestales, ya que dice que en años anteriores había una mayor participación de alumnos en este programa, pues aunque existe un fideicomiso para otorgar la beca Delfín, por parte de la Unidad de Difusión y Vinculación de la UdeG, pocos son los que la obtienen.

    A pesar de que también algunos centros universitarios cuentan con recursos destinados a dar apoyos al programa, no es algo estandarizado. Por no haber mucho presupuesto, la mayoría de los inscritos solventan su estancia por sus propios medios, lo cual puede ser gravoso y en ocasiones desa-lentador para el estudiante o sus familiares, señala Moreno Badajoz.

    Recuerda que del máximo de 128 alumnos apoyados por Delfín de parte de CULagos en 2009, este año tan sólo 62 personas fueron aceptadas. Destaca que dada la pequeña población de ese centro respecto a otros de la Red Universitaria, con alrededor de tres mil alumnos, proporcionalmente cuenta con mayor número de involucrados en el programa Delfín –del que forma parte desde 2007-, lo que lo coloca a la cabeza en ese contexto.

    Dejados a un lado los aspectos administrativos y generales, están los humanos y particulares, y para Ángel ha resultado en una actividad gratificante y enriquecedora, pues pudo poner a prueba sus conocimientos y ampliarlos, ya que con la estancia de investigación “sí se hace la diferencia en la Universidad”.

    A pesar de que hay prácticas de laboratorio en estos rubros y en su propia institución, “la cultura científica del país no estaría a la mano si no fuera por el programa”, además de que “te dan muchas facilidades para aprender”.

    El proyecto en el que Ángel colaboró —establecido por la Sagarpa y realizado a través de la Universidad Autónoma de Chiapas— buscaba optimizar los procesos de alimentación y cría masiva de moscas de la fruta de manera artificial, en una biofábrica. Ahí se esterilizaban con irradiación, y luego se incorporaban al área silvestre o en los campos de cultivos de frutas.

    Pero al mezclarlas con los especímenes no alterados o naturales, al ser infértiles ya no producen crías, con lo que pueden reducirse las plagas de moscas y mejorar la producción agrícola, aunado a que se promueve el desuso de insecticidas que afectan a las especies nativas.

    Este proyecto, del que existían antecedentes y en el que se cuidaba el adecuado metabolismo de las moscas infértiles para competir con las silvestres, actualmente sigue en proceso con sus titulares.

    Para este año Ángel se enfocará a una investigación sobre extracción de enzimas algales, y a partir de ello, la creación de productos naturales con propiedades antibacteriales, anticancerígenas y antitumorales. Y no deja de ser algo promisorio, ya que como él dice, “te nace curiosidad por ser parte de esto, por incursionar en el ámbito científico, porque sientes que tienes peso dentro de la sociedad, sientes que cambias el mundo en el que estás”.