Ana Piterbarg

621

Con un cigarrillo por mojarse bajo la lluvia que nos sorprende a la salida del Teatro Diana, Ana Piterbarg, directora argentina de la ópera prima Todos tenemos un plan, sale del teatro como una completa extraña, aunque inmersa en el mundo de la fama y asume el papel que el tamaño que la producción hispano-argentina le dio. Con una humildad que parece no coincidir con el tamaño de sus ambiciones, Piterbarg cuenta qué la llevó a grabar en su país, junto a Viggo Mortensen, una historia policial que ganó el Premio SGAE de guión Julio Alejandro, en 2008. Desde entonces trabajó el filme acerca del cual resume: “no son tantos años en tiempos cinematográficos”.

 

Encarar
Me encontré a Viggo en la puerta del club San Lorenzo, del cual él es fanático. Yo iba a buscar a mi hijo que tomaba clases de natación ahí y me lo encontré en la entrada. Le comenté que tenía un guión. Se lo mandé. Pasaron unos meses y me escribió. Cuando lo vi, me tuve mucha confianza, tomé valor para hablarle, porque si no, no me lo iba a perdonar en toda mi vida. No soy así de abordar a la gente y menos si no es por algo concreto.

 

Plan
Ahora estoy empezando a pensar en cosas nuevas, pero me costó bastante desentenderme, porque fueron muchos años de llevar esta historia adentro. Estoy empezando a escribir. También estoy haciendo un trabajo chiquito y personal, que llevé paralelo con la película. Otra historia independiente, pero con ganas de ver qué quiero contar ahora. No pensarlo tanto en términos de películas grandes o pequeñas. Estoy tranquila, porque la película terminó siendo grande, pero no fue porque me lo haya propuesto como objetivo en sí mismo. Cada película tiene su tamaño y sus necesidades. Lo bueno es poder contar con la suerte y con la sabiduría de encontrar el camino para cada una, porque nunca es fácil.

Río
En el Tigre hay una especie de impunidad, como un respeto a la privacidad del otro, donde creo que juega mucho el río, porque hay una distancia natural. Eso permite que uno tenga su vida y que no esté en contacto. Ciertas reglas sociales empiezan a cambiar. Además, históricamente el Tigre fue un lugar de gente que se escondía. Al principio solía haber mucha piratería, muchos barcos eran abordados desde la isla, porque era un lugar donde no había ley. Después, durante la dictadura militar, también fue un lugar donde mucha gente se escondió. La naturaleza se presta para eso. A mí me interesaba mostrar cómo el paisaje iba determinando la actitud de la gente. Si bien es un lugar que puede ser muy bello, también es lugar tenebroso o peligroso.

 

Tigre
Cuando era chica iba los fines de semana, durante una temporada, a la casa de una amiga, al Tigre, Buenos Aires. Hace unos años empecé a visitar de nuevo el lugar. El Tigre en verano es un lugar de recreo y de turismo. Mientras escribía el guión, empecé a recorrerlo, a descubrir un poco más lo que es en otras temporadas. Qué pasa con la gente que vive ahí todo el año y que no vive del turismo, sino de lo que puede. Fue creciendo a la par lo que yo iba conociendo del lugar y la historia, la trama que tiene que ver con los gemelos que interpreta Viggo y la trama policial. Hay algunas cuestiones que sí fui tomando de lo que me contaba la gente del lugar.

 

Influencia
Siento que tengo influencia de afuera y que hay algo que tiene mucho que ver con el género, con el western y el policial que uno consume desde pequeño, que mirás desde las series, cuando sos chiquitita, que ves a los hombres jugando a los pistoleros. En esta película hay un poco de eso. Por otro lado, hay un cine muy argentino, probablemente Leonardo Fabio fue el que nos abrió a nosotros un camino más autoral y más de búsqueda personal sobre lo que uno quiere contar, de comprometerse con lo que es muy de uno. Si bien no es dejar un mensaje, pero sí por lo menos plantar cierta inquietud personal.

Artículo anteriorCésar Castaño
Artículo siguiente“¡Pégame pero no me dejes!”