Al borde de un ataque de nervios

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Todos somos neuróticos. No hay escapatoria. Todos los seres humanos tenemos neurosis, explica el presidente del Colegio de psicólogos de Jalisco, Blas Jasso Hinojosa.
Pero no hay que espantarse por una proyección mental que de repente muestre a un personaje tipo Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson en el filme El resplandor (1980), de Stanley Kubrick.
No hay que atemorizarse por pensar que de pronto uno pueda aparecer en medio de la noche con un cuchillo en mano y convertirse en un asesino serial, al puro estilo de Charles Manson. No, nada de eso. Lo que sí puede pasar es algo peor. Un infierno en sí, del que solo se puede salir con ayuda profesional.

Cruzando la línea
Jasso Hinojosa comenta que la neurosis es una condición natural del ser humano. “Todos somos neuróticos funcionales. El problema no consiste en tener neurosis, sino cuando esta nos rebasa y convierte en un trastorno de tipo emocional, como la depresión, la angustia, los trastornos alimenticios o del sueño”.
De acuerdo con la página electrónica de Neuróticos anónimos movimiento Buena voluntad, una de cada cuatro personas en el mundo experimenta algún grado de neurosis y ha llegado a tener trastornos emocionales graves, al grado de requerir ayuda médica especializada.
“Esto significa que alrededor de mil 500 millones de personas en el planeta experimentan algún padecimiento emocional, mental, de conducta o tienen adicción a algún tipo de sustancia”.
Ante tal panorama, la demanda de profesionales de la salud mental ha crecido en el rubro de los psicólogos. Por el contrario, el número de consultas con psiquiatras ha decrecido, según datos de la Primera encuesta nacional de epidemiología psiquiátrica en México, hecha por el Instituto nacional de psiquiatría Ramón de la Fuente, en agosto de 2003.
Los números muestran que por lo menos 14.3 por ciento de los mexicanos han sufrido, por lo menos, un trastorno de ansiedad alguna vez en su vida; el 9.1 por ciento ha tenido un trastorno afectivo, el 3.3 ha padecido un estado depresivo mayor y al menos 7.1 ha manifestado una fobia específica.
Ya ni hablar de un trastorno por substancias, en el que 9.1 por ciento de los mexicanos ha vivido uno de estos, o del 6.1 que presenta un trastorno disocial en algún episodio de su existencia.
Los trastornos de cualquier índole “afectan a todo mundo”, dice el presidente del Colegio de psicólogos de Jalisco. Asegura que entre los observados con más frecuencia en la institución están la bulimia, la anorexia, las perturbaciones de la personalidad o del sueño.
Las causas son múltiples. “En una sociedad tan pragmática, en que la personalidad es lesionada por bajos sueldos, condiciones laborales malas, familias con poca comunicación, poca convivencia, etcétera, los daños a la personalidad experimentan un auge en el rubro de la autoestima y el manejo de emociones”.

Psico y psiquis
Psicólogo y psiquiatra, aunque con la misma rtaíz etimológica (del griego psique, que significa mente), no son lo mismo. Mientras que el psiquiatra regula la conducta mediante fármacos, el psicólogo hace esto con la toma de conciencia, por conducto de diferentes corrientes de esta disciplina.
Hasta hace algunos años, asistir con cualquiera de estos profesionales de la salud era visto como un signo de locura.
Antes el terreno del psicólogo estaba recluido al trabajo clínico. De acuerdo con Jasso Hinojosa, “en la actualidad no hay instituciones, escuelas, organismos políticos y sociales que no consideren en sus filas la participación de un psicólogo”.
Así, aparecen en todos lados: en escuelas, para atender problemas de los estudiantes, en el área de capacitación de las empresas, en el manejo de personal de las industrias y en investigaciones sociales del terreno de la conducta humana. Vaya, hasta en la política.
Menciona más ejemplos, como la denominada psicología del deporte, basada en la superación. “Hace como dos años Lavolpe declaró que nuestra selección nacional no necesitaba deportistas, sino psicólogos”.

El peligro del boom
Ante un mundo rápido, exigente en competencia y globalizado, los psicólogos están a la orden del día para atender, junto con psiquiatras, trabajadores sociales y médicos, los achaques del individuo moderno.
La psicología por sí sola no va a regular la conducta, al menos de un paciente que requiera fármacos para esto. El psicólogo trabaja con grados de conciencia, no de inconciencia, dice Jasso Hinojosa. Cuando hay lesión neurológica, el papel del psiquiatra es de vital importancia.
Aunque existen cerca de 16 escuelas certificadas en Guadalajara, la carrera de psicología es relativamente joven. En el Centro Universitario de Ciencias de la Salud apenas va a llegar a los 30 años de vida, el próximo 12 de octubre.
“Hablar de entrar a la Facultad de Psicología es equivalente a decir que entras a la Facultad de Derecho o Medicina”, comenta el especialista. De esa magnitud.
Pero cierto prestigio o dimensión implica una responsabilidad y una regulación continua de estos especialistas. El presidente del Colegio de estos profesionales de la salud lo admite.
“Así como ha aumentado la demanda, esto también ha dado pie a mucha charlatanería. Es impresionante el grado de personas que se han metido a estudiar técnicas en psicología”. Como ejemplo menciona la Programación neurolingí¼ística, mejor conocida como PNL, y de la que podemos ver anuncios de talleres de tres meses hasta en los suplementos de los diarios.
“La PNL es una técnica poderosa en el trabajo del abordaje de personas. Hay gente que estudia tres meses y pone su consultorio, mientras otras se dedican a las famosas asesorías psicológicas, sin ninguna ética y profesionalismo, pues meten a las personas a una dinámica de mentiras en que les aplica pruebas psicológicas con un costo de 10 mil a 30 mil pesos”.
El titular de la Comisión de arbitraje médico de Jalisco, Alfredo Ramos Ramos, declaró que hasta el momento, en el organismo a su cargo no ha surgido algún caso de un usuario que haya denunciado negligencias por parte de un psicólogo.
En el panel-foro Responsabilidad profesional en salud, efectuado en Guadalajara en 2002 y organizado por la Camejal, el Colegio médico, la Universidad de Guadalajara y el Hospital Civil, la secretaria técnica del Consejo estatal para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar, Lidia Angélica Flores Durán, aludió a la falta de una regulación en la práctica de la psicología. “Existen acciones realizadas por psicólogos con desconocimiento de las leyes penales, civiles, asistenciales y procesales, que constituyen actos punibles pero que, por desgracia, pocos o ninguno denuncia el usuario, porque igual que el psicólogo, desconoce las leyes”.