Una vida volcada al cine

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080812 Arte y Gente Rigo Mora, artista y animador en cine, que acaba de ingresar al sistema nacional de creadores. Foto: Tonatiuh Figueroa

Para homenajear el trabajo de Rigo Mora, los cineastas Rodolfo Guzmán, Toño Urrutia, René Castillo, entre otras figuras, planean la producción de un DVD que a manera de documental significará un acercamiento a la obra de Rigo Mora y será un legado para las próximas generaciones de directores en México.
El director de los cortometrajes Polifemo (2000), Encrucijada (2002), Sombras (2003), Devorador onírico (2007), entre otros, fue uno de los más férreos defensores de la técnica stop motion en el país y se distinguió por ser maestro de varias generaciones de cineastas; a su vez fue miembro del Consejo Estatal de la Cultura y las Artes del Estado de Jalisco y del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Conaculta.
Rigo Mora estudió guión cinematográfico con Jaime Humberto Hermosillo y participó con directores como Guillermo del Toro —quien dedicó a Mora una emotiva carta en un diario de circulación local— y Alfonso Cuarón. Fue maestro en la Universidad de Guadalajara y escribió el libro Una mirada interna, en donde aborda el tema de la animación.
En 1985, al lado de su camarada y colega Guillermo del Toro fundó la productora Necropia, empresa dedicada a la realización de efectos especiales. Annemarie Meier, cineasta y periodista escribe en su columna La pantalla del siglo: “entrar al local de Necropia era como asomarse al laboratorio del doctor Frankenstein. Entre montones de materiales de distintas texturas y olores había personajes de plastilina, dibujos de maquetas y storyboards”. Posteriormente Rigo Mora participaría como asesor de efectos y maquillaje en diversos largometrajes mexicanos, entre los que destacan Cronos, Cabeza de Vaca y Sólo con tu pareja. Fue asesor de los proyectos de animación El octavo día, Sin sostén y Hasta los huesos.
En una entrevista disponible en la red, Rigo Mora relató así su proceso para crear guiones: “para desarrollar mis historias de repente leo una frase, veo una situación o se me ocurre una idea, y entonces esa ocurrencia la trabajo hasta que comienza a estructurarse. Escribo una o dos posibilidades de esa misma idea y de acuerdo a mi propia concepción del mundo selecciono una en la que profundizo y elaboro un guión. Después la dejo archivada una temporada y la vuelvo a leer, hago una crítica, si sobrevive la dejo tal cual, si no, la vuelvo a reelaborar”.
Uno de los proyectos en los que trabajaba el director era Batallón 52, una serie de cortometrajes referentes al Bicentenario de la Revolución.

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