Un festival de todos

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“FICG in LA no sólo ha servido como un festival sino como semillero de nuevas producciones”, asegura Hebe Tabachnik, directora de la extensión del Festival Internacional de Cine en Guadalajara que desde hace cinco años tiene lugar en Los Ángeles, California, a propósito de la próxima edición del festival de producciones iberoamericanas, que se celebrará del 27 al 30 de agosto en la ciudad con el mayor número de hispanohablantes de los Estados Unidos.

Tras la celebración de las cuatro ediciones anteriores, el FICG in LA comienza a ser reconocido como un sello propio, que se recomienda a sí mismo por su programación e inclusión de distintos públicos, creadores y participantes de la industria cinematográfica, por la ponderación del lema “Un festival de todos” en un contexto donde abundan los festivales, aunque, paradójicamente, los espacios para el cine hablado, pensado y construido en español o inspirado en realidades cercanas a lo latino escasean. A ello se agrega la necesidad de reconocer los matices que permitan distinguir entre las producciones de cada país y las diferencias no sólo temáticas, sino estilísticas y genéricas que conforman una cultura cinematográfica que tiene por elemento común la diversidad; labor que cada año adopta —como reconoce Tabachnik— con creciente ambición el festival.

¿Consideras que hay temáticas o preocupaciones recurrentes visibles en la programación del FICG in LA 2015?
Es interesante cómo es que existe una diversidad de temas muy importante y, sin embargo, hay una preocupación constante por temas de tipo social, como en el caso de Pocha o de Juanicas, ambas surgidas, por cierto, de nuestra competencia previa de Work in progress 2014, la primera como una de las ganadoras de Guadalajara Construye y la segunda como ganadora de Doculab 2014, y que ahora nos visitan incluso ya con premios, como es el caso de Pocha que se estrenó en el Festival de Los Ángeles y ganó el Premio de la Audiencia. Así que podemos decir que hay realidades sociales y culturales que están muy presentes y que no pueden ser soslayadas, pero lo maravilloso es que los contadores de historias de nuestros países tienen una necesidad que va, justamente, más allá de expresar exclusivamente el momento social, cultural o político; historias como El Jeremías que podrían pasar en cualquier momento y país. Creo que lo interesante de la cinematografía a nivel iberoamericano es la diversidad de temas e, incluso, el increíble salto cualitativo y cuantitativo que hay en la manera de contar las historias; creo que debido a la multiplicidad de puntos de vista y de la edad de la gente que las cuenta existen diferencias estilísticas y narrativas fantásticas.

¿Qué podemos esperar de esta quinta edición?
Prácticamente la mitad de la programación son documentales y muy distintos unos de otros. Vemos además cómo se hace presente la figura femenina, pues tenemos a muchas mujeres directoras como Chus Gutiérrez, Karina García, Sofía Carrillo o Rita Basulto con importantes aportaciones tanto en el largometraje como en el cortometraje. Un programa rico en distintos elementos, pues aunque rescatamos lo mejor del FICG, hemos decidido poner un especial énfasis este año en temas de diversidad sexual con la Gala Maguey, o de derechos humanos, además de dedicar una gala de cine para los niños, que haga que toda la familia se dé cita en las proyecciones. También presentamos los premios Árbol de la Vida, para dar un reconocimiento al trabajo que se realiza en distintas áreas del quehacer cinematográfico y cultural. Queremos resaltar ese trabajo que se hace en silencio, ese trabajo menos visible pero que gracias a su aportación hace avanzar al cine y le permite llegar a más gente. Son premios que están pensados para esas tareas que no sólo tienen que ver con el aporte artístico.

El enfoque iberoamericano del festival ha formado parte esencial desde la primera edición de FICG in LA, ¿cómo será abordado en esta ocasión?
Creo que los premios y la programación dan clara cuenta de la riqueza que el cine iberoamericano aporta. Vamos a entregar el premio a la organización Latino Public Broadcasting, un canal público que además se encarga de dar fondos para películas hechas por cineastas latinos y que fue fundado por Edward James Olmos y Marlene Dermer —quienes también iniciaron Los Ángeles Latino International Film Festival, que ojalá vuelva— pionero en el apoyo y fomento del cine latino. También premiaremos al periodista Josep Parera, por su carrera como crítico de cine, por su apoyo al cine iberoamericano y por su faceta de editor de entretenimiento de La Opinión, el diario más antiguo e importante de habla hispana en los Estados Unidos, que este año se suma, junto con Univisión, como patrocinador del Festival, con lo cual contamos con los medios más importantes en español tanto en televisión como en medios gráficos. Premiaremos además al ganador del Oscar por la dirección artística de El laberinto del fauno (2006), Eugenio Caballero, y a la dinastía Derbez por su talento y contribución a las distintas plataformas de teatro, cine y televisión. Finalmente, en el caso de Ofelia Medina, gran dama de la actuación en México y que ha tenido participaciones en Estados Unidos y Canadá, queremos reconocer su trayectoria no solamente desde el punto de vista actoral sino también su permanente trabajo como defensora de los derechos de los pueblos originarios de México.

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