Un cuicatl contemporáneo

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JMM011 150218 ARTES OBRA EN EL TEATRO DEGOLLADO XOCHICUICATL CUECECHTLI

Xochicuicatl cuecuechtli es la primera obra prehispánica tradicional, que fue adaptada y montada en Guadalajara la semana pasada por el director y compositor tapatío Gabriel Pareyón. Realizada en náhuatl, integra únicamente instrumentos autóctonos, para darle vida así a este cuicatl (canto, canción que también incluía danza, actuación y música) de ancestrales raíces.

Gabriel Pareyón, después de diez años de investigación sobre los cantares populares mexicanos, adaptó esta obra a partir de estudios e interpretaciones que van desde Ángel María Garibay, quien propuso su primera y básica traducción, hasta Patrick Johansson (1946), semiólogo, lingüista e historiador de la UNAM.

Xochicuicatl cuecuechtli es una de las obras de los nahuas prehispánicos que sobrevivieron a la conquista española. Pareyón comenta que hay en ella un gran contenido de humor erótico y albur, lo cual le atribuye una nueva visión a sus raíces como mexicano: “Es una nueva forma de vida, una nueva forma de ver a México, de verme a mí mismo. Ahora, después de entender el humor del náhuatl y el humor en estos textos antiguos, veo que se parece en muchos sentidos al humor del barrio, del barrio de clase media-baja en México, me hace entender a mi propio país, a la idiosincrasia de los mexicanos”.

El Xochicuicatl cuecuechtli (canto de flores y travesuras) es la historia de Tohuenyo, un forastero proveniente de Cuextlan, el país de los huastecos, al mundo nahua, en donde se encuentra a las ahuianimeh (alegradoras) quienes juegan con él —un juego erótico— para después abandonarlo a su suerte. Tohuenyo cae en una depresión trágica hasta que Xochipilli, deidad mexicana de las flores, la música, el amor juvenil, pero también de las enfermedades venéreas, de los hongos y hierbas alucinógenos, se aparece ante él para obsequiarle música, haciendo alusión a lo efímero de la existencia en la tierra.

Gabriel Pareyón se define como “un inmigrante de habla hispana en el mundo Nahua”, cuya lengua, dice, “se presta más a la filosofía y a la reflexión que el español por su construcción, es una lengua de principio algebraico, no hay palabras pre configuradas, tú las inventas con ciertas reglas, entonces debes tener una disciplina para hablar y pensar que no se requiere en español o en inglés, es una construcción muy diferente de la realidad en una lengua como el Náhuatl”.

Xochicuicatl cuecuechtli es la primera de una trilogía de obras en náhuatl en las que Gabriel Pareyón ya trabaja y que presentará como parte de una apropiación a las raíces, que considera necesaria: “La política en este país no funciona, la justicia no funciona, la educación no funciona porque le hemos dado la espalda a nuestras raíces y a la historia que nos construyó”.

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