Un convenio para el arte

84

Veinte años atrás, el 24 febrero de 1995, la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y la Universidad de Guadalajara firmaron un convenio “para la realización de proyectos encaminados a la formación académica, desarrollo de la investigación y difusión del arte y la cultura en general”, tal y como se lee en la copia del documento que lo avala.

De acuerdo a las cláusulas de dicho convenio, su objeto es la participación del personal académico y de los alumnos del Departamento de Música de la UdeG “como solistas con la Orquesta Filarmónica de Jalisco para llevar a cabo conciertos”, así como definir los criterios para seleccionar a los interesados.

A raíz de los conflictos laborales que bajo la dirección artística de Marco Parisotto ha tenido la OFJ en los últimos meses, y que han derivado en protestas públicas, denuncias y demandas, algunos miembros de la propia orquesta así como profesores del Departamento de Música, que prefirieron reservar su nombre, especularon acerca de que estos conciertos que ya eran una tradición, se podrían cancelar bajo el supuesto de los mismos argumentos que llevaron a Parisotto a remover de sus atriles a varios músicos de la orquesta para suplirlos con otros: la falta de calidad de los ejecutantes, en este caso los alumnos o académicos de la institución educativa.

La última ocasión en que se realizó el concierto fue en junio del año pasado, y hasta el momento no hay indicios de cuándo podría volver a ocurrir, de acuerdo a lo consultado con el jefe del Departamento de Música, Sergio Medina, quien dijo que se hará una revisión del convenio entre las partes involucradas, pero no determinó fecha y afirmó que no existe ninguna anormalidad en el asunto.

Entrevistado al respecto, el jefe de la División de Artes y Humanidades, Jorge Enrique Zambrano Ambrosio, aseguró que el convenio sigue vigente porque no cuenta con fecha de terminación, pero apunta que “estamos trabajando en la renovación del contrato (sic). Hemos encontrado toda la apertura por parte de la Secretaría de Cultura. La relación institucional con la Orquesta Filarmónica y la Universidad de Guadalajara, sigue siendo positiva y productiva, y no ha habido ninguna afectación a la misma”. Por ello, calificó de sólo rumores lo dicho sobre la posible cancelación de los conciertos, porque Parisotto y Vachez “siempre nos han manifestado su interés de continuar” con ellos.

En cuanto a que si en realidad se perdiera la relación entre la orquesta y la universidad, y con ello la proyección profesional de alumnos y profesores, Zambrano Ambrosio dijo que “la fuente de insumos más cercana que tiene la orquesta somos nosotros, a ellos les interesa que sigamos mejorando nuestro nivel”.

Por su parte, el gerente general de la OFJ, Arturo Gómez Poulat, dijo en entrevista que este convenio para los conciertos “nos obliga a estar abiertos a la cuestión formativa”. Y aunque negó que por conflictos internos de la orquesta se pensara en terminarlo, apunta que lo que sí se ha hecho “es un alto en el camino” mediante su dirección artística en cuanto a evaluar solistas y programas, porque en “en los últimos años fue muy a quemarropa”, así que se está replanteando “para bien del evento y de la escuela, para elevar la calidad del concierto y de la selección de los estudiantes”. Por ello, dijo que este año no se han definido fechas, ni se tiene total certeza de que se realice en los meses restantes, y en último caso sería retomado en 2016, de acuerdo a los tiempos de ambas partes.

Gómez Poulat aseguró que no hay ninguna afectación en las relaciones institucionales que dicta el convenio, pero más allá de ello, señala que la orquesta “tiene una obligación propia de darle espacio a los artistas locales.”

Sobre si la OFJ mantiene su interés en proveerse laboralmente de músicos de la escuela de música o del medio local, Gómez Poulat dijo que sí hay una preocupación en la orquesta respecto “al déficit en cuanto a enseñanza musical, porque antes era muy fácil o poco exigente que cualquier músico, incluso en proceso formativo, pudiera decir ‘me voy y toco con la orquesta’, entonces lo ideal es ser parte de la exigencia de formación”.

Sin embargo, Gómez Poulat dijo que el vínculo de enseñanza que se tiene por el hecho de que algunos de los músicos de la orquesta han sido desplazados de sus puestos no se rompe, a menos que “fueran todos, pero sólo son unos”. A la vez reconoció que los nuevos ejecutantes que han venido a suplir a los anteriores, difícilmente podrían incorporarse a una labor pedagógica en la UdeG, dado que sólo permanecen de manera temporal en la ciudad, en tanto no sean contratados por la orquesta.