Un cigarro “inocente”

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“Uno siente mucha mortificación por fumar y cuando empiezas a usar este cigarro, sientes que te quitas un peso de encima”, dice Laura González Aguirre, una mujer que lleva más de la mitad de su vida fumando.
A sus 64 años, el cigarro electrónico es la alternativa que mejor le ha funcionado para dejar el tabaco. Da una y luego otra bocanada al aparato, que tiene la misma apariencia, tamaño y color que un cigarro común.
El vapor de agua se esparce por la cafetería donde nos encontramos. Es inoloro. Nadie se escandaliza, pero se acerca un guardia de seguridad y le pide que apague el cigarro. Laura contesta que puede usar el aparato electrónico dentro del establecimiento que se autoproclama “en contra del humo de tabaco”, porque el aire que expulsa es vapor. Da una fumada más a su cigarrillo con sabor artificial Marlboro rojo y se enorgullece porque “no contamina”.
El cigarro electrónico es una de las terapias sustitutivas de la nicotina. Los estudios que hasta ahora se han realizado en el ámbito internacional indican que el cigarro electrónico aparentemente no contiene las más de 4 mil sustancias químicas tóxicas del cigarro común.
Sin embargo, no es el tratamiento ideal para dejar de fumar, dice el experto en adicciones y jefe de la Clínica para dejar de fumar, del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara, doctor Octavio Campollo.
“Es una manera de ir disminuyendo la cantidad de nicotina que los fumadores están acostumbrados a inhalar. A través de estos cigarros electrónicos ellos pueden regular y administrar cantidades decrecientes de nicotina. Se trata de un tratamiento complementario”.
Laura comenzó a fumar a los 16. Entonces no fumaba más de cinco cigarros. Antes de probar el cigarro electrónico, su vicio le requería una cajetilla por día. En reuniones sociales o cuando ingería alcohol, podía fumar hasta dos. Hoy cada fumada que le da al e-Cigar, la satisface tanto, que sólo consume “el cigarro de la mañana para empezar el día, después de comer y antes de dormir”. Ni los chicles o parches habían logrado tal disminución en su consumo de cigarros.
En opinión del doctor Campollo, los factores biológicos, psicológicos, genéticos, hereditarios y sociales intervienen en el fenómeno adictivo a la nicotina y provocan que la persona fume, por lo que es posible que si solo utilizan este producto no tendrán los mejores resultados, pero cualquier esfuerzo de una persona para dejar de fumar es válido.
El que “cualquier persona haga un cambio en su hábito de fumar, ya no comprando el paquete completo o que compre otro producto como chicles o parches de nicotina o un cigarrillo electrónico, demuestra que tiene el deseo y voluntad de no fumar. Indudablemente habrá personas que lo logran con este u otro producto, pero no todos pueden hacerlo solos”.

Sin autorización
Las decenas de marcas que existen en el mercado del e-Cigar, principalmente en negocios virtuales, trabajan a base de nicotina líquida. Hasta ahora, comunidades científicas a escala local e internacional, como el Centro para el control mundial del tabaco, de la Facultad de Salud Pública de Harvard y la Fundación Interamericana para el Corazón, refieren que aún no se han realizado los estudios suficientes que comprueben la inocencia del también llamado ”dispensador electrónico de nicotina”.
En días pasados, durante el congreso del Colegio de Problemas de Dependencia a Drogas (CPDD), realizado en Los íngeles, California, fueron presentadas investigaciones que comprueban que el aparato no sólo expulsa nicotina, sino otras sustancias químicas que le suministran para que tenga cierto sabor y que sea del agrado del consumidor. “Hasta ahora posiblemente no son sustancias cancerígenas”, comentó el especialista de la UdeG, quien participó en el evento.
En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la Secretaría de Salud, ha difundido que el cigarrillo electrónico está prohibido en México por la Ley general para el control del tabaco, tanto como su importación, distribución y venta. Ni siquiera admite hacerlo por internet.
En el ámbito local, el Departamento de Regulación Sanitaria, de la Secretaría de Salud Jalisco, informa que la venta de este producto no está autorizada. A pesar de ello, el cigarro electrónico es vendido en centros comerciales y tiendas departamentales, a un precio que va desde los 400 a los 2 mil 500 pesos.