Triste blues de amor

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Texas Blues, de Attica Locke, es una novela reconocida en 2018 con los prestigiosos premios Edgar y Anthony, otorgados por asociaciones relacionadas con las producciones de misterio en Estados Unidos. Sin embargo, lo que más destaca del libro es la preocupante vigencia del racismo que detona la narración de esta autora, sobre todo al pensar que fue escrito antes de la era Trump y en medio de la efervescencia de la discriminación como noticia de primera plana.

Es una novela profundamente norteamericana, la cual se se funda en tres referentes locales: en la confianza en instituciones que salvaguardan el orden, como los rangers de Texas; en el arraigo al terruño, rural y contradictorio, bañado por zonas pantanosas, donde el presente es el trabajo duro, y en el trazo de la carretera 59, cuyo destino final en el norte del país es Chicago.

Sigo pensando qué pensar cuando lo que leo parece crónica y el periodismo literatura. Creo que debiera centrarme en los personajes protagónicos: negros trabajadores descendientes de esclavos, acostumbrados a soñar con un mundo donde su color de piel no determine su situación social, héroes de una historia que es íntima, entrañable porque trata justo de eso, de lo que nos sale de las entrañas, lo que nos conmueve: el amor, las pasiones, el odio, la pérdida de seres queridos.

No quiero adelantar nada de la historia, aunque pudiera decir que es vieja como los cuentos alrededor de una hoguera, familiar porque puede pasar en muchos pueblos pequeños (el infierno es un decir, escribió Francisco Hernández), compleja como sólo puede serlo en un micro universo donde todos se conocen, todos están emparentados, todos tienen algo que perder.

Me ha entusiasmado, a pesar del dolor, a pesar del amor que pende de un hilo, a pesar de una violencia que nos vemos obligados a mirar de frente, aunque nos desagrade.

En este sentido, cuando le preguntan a Attica Locke sobre la violencia de sus textos, en especial esta novela, declara: “Es curioso, porque nunca pienso en ello, como escribir sobre la muerte y la violencia. Creo que realmente estoy escribiendo sobre la vida.”

La vida en Texas blues es un homenaje y una añoranza y una tristeza que aflora en esta música que prospera en los meandros del Misisipi y lleva su impronta hasta Chicago.

La novela de esta escritora afroamericana representa el canto y la melancolía, el dolor y la esperanza de que, al salir el sol, seguiremos en el camino.

Las palabras duelen, pueden doler, pero leer este libro nos da la frágil esperanza en héroes de carne y hueso que buscan, desde el arraigo y el compromiso, la construcción de una realidad mejor.

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