Todos somos mestizos

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Los pueblos indígenas no son las raíces de México, son su negación, ya que no hablan todos español y tienen otra manera de gobernarse, entre otros rasgos distintos, afirmó Yásnaya Aguilar, quien forma parte de la Junta de Gobierno del Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA), universidad jesuita de Oaxaca, durante la conferencia “ËËTS JËETS ATOM: Detrás de la categoría indígena”, que impartió como parte de la Cátedra de la Interculturalidad, en el Paraninfo Enrique Díaz de León.

Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, con estudios de maestría en Lingüística por la UNAM, Yásnaya Aguilar cuestionó la categoría indígena, ya que hay personas que no se sienten identificadas con ser definidas así, aunque sean clasificadas bajo ese término. Eso va a depender de las experiencias de cada uno con los que no son considerados como tales.

Hay personas clasificadas como indígenas que nunca han interactuado con los llamados mestizos, en las ciudades, por lo que esa categoría de indígena no es válida para ellos. No forma parte de su identidad, añadió.

Esta falta de identificación con la palabra no forma parte de todas las experiencias. Hay personas que han tenido otras vivencias con los clasificados como no indígenas, y sus experiencias son otras, aclaró, y definió la identidad como un conjunto de rasgos que contrastan de un colectivo o individuo.

Cuestionó la categoría indígena, ya que hay pueblos así denominados que no comparten lenguas, costumbres y rasgos culturales con los otros así clasificados. Indígenas hay en Japón y América.

Antes de la llegada de los españoles no existía la categoría indígena en México. Había nahuas, zoques, zapotecas, pero no indígenas, y en la Colonia la categoría era indios. El término indígena fue utilizado por el Estado mexicano en oposición a mestizo después de la Independencia.

Yásnaya Aguilar relativizó el término mestizo, que implica mezcla de razas, y en el mundo todos son mestizos, incluyendo los considerados indígenas. Añadió que los Estados son los que dictan qué es ser o no indígena. Explicó que la palabra indígena tiene su origen en el latín, y significa “el que ha estado aquí”.

Encontró como rasgos comunes de los pueblos denominados indígenas el habitar un territorio, tener una lengua distinta a la que habla la mayoría, haber estado colonizados, no formar un país o Estado y estar encapsulados en otros países. Por lo tanto, ser indígena es una condición histórica y no son parte de una esencia.

Lamentó que algunas personas dejen de hablar su lengua por rechazo hacia la misma y prefieran, por ejemplo, hablar español. Advirtió que cada tres meses desaparece una lengua en el mundo. Se considera que en 100 años habrán desaparecido 50 por ciento de las que se hablan.

Dijo que hay 200 lenguas que han sido protegidas por los Estados y hay otras que han sido combatidas. Uno de los argumentos es que atentan contra la homogeneidad de un país, y añadió que hay estados nación que son monolingües, pues han propiciado que sólo se hable una lengua.

“Las lenguas no mueren, las están matando los Estados”, enfatizó la reconocida activista de los derechos humanos y lingüísticos.