Sin fecha de caducidad

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Medio siglo de vida no parece detener a The Rolling Stones. Por el contario, Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood, todavía muestran la suficiente energía para preparar un episodio más en su historia. Todo indica que el cuarteto se encuentra en la antesala de una gira, según dijo Keith Richards, guitarrista de esta legendaria agrupación –la más longeva del rock and roll– a la BBC. Para el festejo, célebres publicaciones dedican sus portadas a los 50 años de The Rolling Stones, entre estas NME, icono de la prensa musical en Reino Unido. La celebración tiene como complemento la edición de un libro que presenta fotografías (varias extraídas del archivo del Daily mirror) de esta banda que ayudó a definir la cultura popular del pasado siglo.
Es cierto que para The Rolling Stones nada es igual desde aquellos días en que la ilusión de tocar era lo más importante, y es que el grupo ha experimentado con casi todo. Discos fundamentales para la música –algunos trabajos con altibajos–, canciones que han influenciado a distintas generaciones, y la construcción de una imagen que hoy está en extinción: la del auténtico rockstar. Para Richard Nixon encarnaron la banda de rock más peligrosa del mundo. Décadas más tarde, The Rolling Stones reunirían a una multitud en la playa de Copacabana, en Brasil, dejando ver porqué son ese monstruo insaciable que ha logrado sobrepasar el tiempo.
Desde el mítico Marquee Club londinense hasta los escenarios más imponentes del mundo, la trayectoria de este grupo es la expresión fiel de que una ilusión puede llegar a convertirse en una realidad, y más allá, en una autentica leyenda. Aunque claro está, en la actualidad el panorama para las nuevas agrupaciones de rock es totalmente diferente al que vivieron The Rolling Stones.
“Es una sensación impagable”, dice Keith Richards, en Vida, las memorias de este músico. Recuerda aquella primera actuación del 12 de julio de 1962: “Llega un momento en que te das cuenta de que realmente has abandonado el planeta durante un rato y de que eres intocable flotando a varios metros del suelo porque estás con otros tíos que quieren hacer exactamente lo mismo que tú y, cuando funciona, eso te da alas”.
Entusiastas del blues, de músicos como John Lee Hooker, Bo Diddley o Muddy Waters, Mick Jagger y Keith Richards formaron sus intenciones musicales coincidiendo en gustos y abriéndose hacia nuevas posibilidades de sonido. “Nunca nos hizo falta cuestionar ni explicar nada. Simplemente cuando oíamos algo, nos mirábamos inmediatamente y ya estaba todo dicho”, explica Richards en sus memorias.
La historia de Rolling Stones está llena de momentos que provocan todo tipo de interpretaciones. Lo cierto es que el grupo rinde honor a esa larga y roja lengua que lo ha identificado, y que es símbolo de esa actitud transgresora que tuvo su mayor aprendizaje en los años sesentas y esplendor en los setentas. Richards recuerda: “Podría describir con todo lujo de detalles los escándalos y las orgías que presencié y en las que participé durante esa gira (1972), pero llega un momento en que ya has visto tantos espaguetis sobre tapicerías de terciopelo, tantos charcos de orina caliente en moquetas mullidas y tales cantidades de órganos sexuales de los que manan fluidos a borbotones, que se convierte todo en una especie de amalgama uniforme”.
El legado musical de The Rolling Stones tiene como manifiesto contundente las canciones que una y otra vez son utilizadas por diferentes agrupaciones, y en distintos momentos, para hacer notar la admiración que profesan. Esta admiración no se limita exclusivamente a grupos de rock o de blues. “Gimme Shelter”, en la versión de Sisters of Mercy. Es una de las que mejor evidencian ese culto. Hacia una línea más extrema, “Sympathy for the devil” posee una versión hecha por Laibach.
Los 50 años de The Rolling Stones representan más que una prueba de resistencia en el tiempo. El escenario actual es totalmente distinto a los años en que este grupo forjó su personalidad. No obstante, estos veteranos músicos todavía guardan cartas debajo de la manga, aunque siempre los capítulos finales resultan los más complicados de cerrar. Quizás una de sus canciones más populares “(I can´t get no) Satisfaction”, cobre hoy mayor sentido para sus integrantes. La fecha de caducidad no está impresa en la música de The Rolling Stones.