Rodrigo Saborío del Villar

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Una simple apreciación de su hermano mayor se convirtió para él en una pasión. Rodrigo Saborío del Villar convirtió esta pasión, el saxofón, en un proyecto musical que, nacido en 2010 con el nombre de David Chanson, ya se afirmó en la escena jazz de Guadalajara, en particular por su potencia y su sonido innovador. Arquitecto de profesión, logró cristalizar en esta banda su dedicación a la música, después de años tocando en proyectos ajenos y tomando clases con músicos talentosos y excéntricos: un saxofonista que había tocado con José José y otro que le pedía ayuda porque quería “matar a un cabrón”.

Música
Empecé por sugerencia de mi hermano mayor: David. La primera intención seria con el saxofón, la tuve la vez en que estábamos viendo un video de Tina Turner, y David me dijo: “Deberías aprender a tocar saxofón, está padre”. Tenía 13 años. Desde entonces empecé a fijarme en los saxofonistas, en particular de grupos de rock, convenciéndome de que sería padre tocar. Cuando cumplí 18 años, David me regaló el saxofón. Creo que porque creo que porque se sentía un poco en culpa por haber sido quien me había metido esa idea.

Maestros
El primer maestro que tuve se llamaba David Ruiz Cázares y uno de sus grandes orgullos era que había tocado con Chabuca Granda. Era muy bueno y un poco loco; diario tenía ideas extrañas: un día quería irse a Estados Unidos y otro me decía: “Sabes qué, voy a matar un cabrón, necesito que me ayudes”. Estaba bien chiflado. Un día llegué a la clase y ya no estaba: había dejado la casa y nunca más supe de él. Luego estuve yendo un poco al taller de música popular de la UdeG. Cuando estuve en Madrid, tuve un maestro cubano, llamado Augusto Soler, que tocó con José José, y que fue muy activo en México. Cuando me asenté con un maestro más estable, fue con Luis “El Chamaco” Guerrero, que todavía me da clase, y creo que es el saxofonista más importante a nivel local.

Jazz
Los músicos que me han influenciado particularmente son John Coltrane, sobre todo en la etapa más “astral”, como en el álbum A love supreme y sus improvisaciones largas y libres; y un saxofonista contemporáneo que se llama Ken Vandermark. Las composiciones que hago son más ligadas a éste, porque incorpora jazz y un rollo más potente de rock. Creo que el sonido que tenemos como banda es más potente, por la guitarra eléctrica que le da cierta agresividad, que el jazz convencional no tiene tanto.

David Chanson
La idea inicial era hacer nada más dos tocadas, por el aniversario luctuoso de mi hermano David. Yo venía de hacer una tocada en el café Bretón, con otro proyecto, y en esa sesión ubiqué a “El Chino”, que ahora es el contrabajista del grupo. A él le dije que me hubiera gustado hacer un toquín. Se unió Víctor, el guitarrista y Abel, baterista; tocamos y ya. La idea era dejarlo allí. Pero yo sí tenía la espinita de seguir con ese proyecto, porque lo sentía muy propio. Luego sucedieron varias cosas. Un día estábamos Víctor y yo en un bar, y se nos acerca un tipo que no conocíamos y nos dijo: “Qué chida estuvo la tocada. ¿Cuándo se repite?”. Pensé que se había confundido, pero sí éramos a nosotros a quienes se refería. Le dijimos que no, que fueron nada más dos fechas, pero él insistió en que tocáramos más. Una noche me encontré al “Chino”, y andaba bien prendido con el proyecto; entonces de alguna manera me di cuenta que a todos nos latía, y decidimos seguir.