Revoluciones inconclusas

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Simon Reynolds es uno de los periodistas y críticos de rock –y sus subgéneros– más respetados en la actualidad. Reynolds es hijo de una institución peculiar, un espacio cultural que ya no existe más y que, en retrospectiva, se muestra altamente inverosímil: la prensa musical británica.
Después del rock, su libro más reciente, constituye uno de sus trabajos más completos y ambiciosos, en el que pone en claro que su mayor logro deconstructivo es haber eludido las dos grandes metodologías de la crítica del rock –el “lirocentrismo” y la interpretación sociológica–, para focalizarse en la materialidad sonora y considerar las políticas del sonido implicadas en las distintas estrategias compositivas del pop.
En esta investigación, Simon Reynolds analiza cuestiones como la esquizofrenia paranoica del hip hop, la atracción del post punk por la cultura negra, los modos de sociabilidad implicados en la cultura rave y la función de la interface tecnología-droga en el desarrollo de la música. Temas que devienen en revoluciones inconclusas.
Reynolds determina que la escritura del rock debería ser ferviente, encendida, ridículamente polarizada en sus juicios y arriesgarse hasta el absurdo por tomar las cosas tan en serio. Pero enfatiza que su efecto debe ser como la verdad, como un puñetazo en la boca. “Debe sacudirte con la vibración que Nietzsche –el escritor de la primera obra maestra de rock un siglo antes de que el género existiera: El nacimiento de la tragedia– llamó voluntad de poder. Y lo que Iggy Pop llamó poder crudo (raw power).