Para aliviar malestares psicológicos pacientes recurren a remedios caseros

Tés de yerbas, movimientos corporales y en algunos casos consumo de marihuana son los métodos a los cuales más recurren las personas que llamaron al servicio de atención psicológica que brinda la UdeG desde el inicio de la pandemia

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Once meses después de la implementación del servicio Atención Psicológica para la Red Universitaria, creada para quienes viven una situación de crisis a raíz de la pandemia por COVID-19, fueron registradas 406 llamadas y, aproximadamente, siete de cada diez son de personas con síntomas relacionados con la depresión y ansiedad.

Para aliviarlos los afectados recurren a tés de yerbas, movimientos corporales y en algunos casos consumo de marihuana, afirmó Francisco José Gutiérrez Rodríguez, jefe del Departamento de Psicología Básica, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS).

Reportó que Atención Psicológica atendió llamadas de miembros de la comunidad universitaria, tanto estudiantes, académicos y trabajadores administrativos y de servicio, desde finales de marzo de 2020, y a partir de agosto del año pasado se convirtió en un servicio para población abierta.

El académico universitario registró los casos de doce estudiantes que hablaron para ser apoyados, y que reportaron fumar marihuana para lograr un efecto de tranquilidad o evitar estar irritables. La cifra puede ser mayor, ante la posibilidad de que haya casos que decidieron no reportar su consumo.

Recordó que la marihuana es un depresor del sistema nervioso central, y provoca alteraciones en la sensopercepción. La persona puede aletargarse, puede tener episodios de risa y en algunos momentos puede sentir apetito.

Explicó que un efecto inicial podría ser tranquilizar a la persona, pero en algunos casos genera dependencia psicológica, y agregó que muchos jóvenes no identifican cuál pudiera ser la consecuencia de fumar marihuana. Si son menores de edad, todavía hay áreas de su cerebro que no permiten identificar las consecuencias lógicas de los actos, sobre todo a nivel prefrontal. Si los consumidores son personas adultas, generalmente hay un proceso de negación de que pueda haber adicción. Algunos refieren el consumo de droga como su vitamina o la califican de necesaria para sentirse bien.

El especialista especificó que algunas personas llamaron para solicitar el servicio por crisis de angustia, ataques de pánico, problemas en el dormir, en la conducta alimentaria; en el control de impulsos, que ha sido uno de los factores que ocasiona violencia intrafamiliar (de las 406 llamadas, alrededor del 23 por ciento reportaron violencia intrafamiliar).

Destacó que como remedio para aliviar los síntomas, cuatro de cada diez personas han recurrido a masajes, consumo de tés, distractores como la lectura, acuden también a rituales para conciliar el sueño —que implican el uso de velas, percepción de aromas, movimientos corporales y de los ojos—, sin embargo, no son efectivos cuando se  trata de una depresión o un estado de ansiedad diagnosticada

Explicó que son comunes como remedios el consumo de té de pasiflora, de siete azahares, tila, entre otros. Estos remedios no curan o rehabilitan de un proceso depresivo o ansioso. Constituyen una técnica paliativa momentánea y aunque pueden tener efectos sedativos, no son nocivas.

Destacó que algunos mezclan té con un caballito de tequila o ron, otros combinan varias yerbas.

«Estos remedios, pueden también ejercer un efecto placebo, y en algunos casos ayudan a que la persona tenga una sensación de bienestar momentánea, pero no sustituye en ningún momento el efecto de una psicoterapia o tratamiento farmacológico cuando se requiera».

Destacó que no hay una preferencia por el consumo de pastillas entre la población atendida, ya que hay personas a las que han dicho que genera adicción y no acuden tampoco con un profesional porque tienen miedo de volverse adictos, siendo que actualmente hay antidepresivos y ansiolíticos de nueva generación que son muy suaves, que no tienen muchos efectos colaterales, pero indudablemente deben ser prescritos por un profesional que tenga competencia para poder medicar.

Hay gente que no se anima a acudir a un especialista para un tratamiento. Recurren más a remedios caseros. Hay personas con depresión que pueden tardar hasta cinco años para acudir a un tratamiento profesional, mientras tanto optan por otras estrategias, detalló el especialista.

Hay personas que prefieren los remedios caseros a acudir con un especialistas o a tratamientos con pastillas, por miedo a desarrollar dependencia. Foto: Internet

Medidas preventivas contra la depresión y ansiedad

Gutiérrez Rodríguez resaltó la importancia de la atención de un profesional, y recomendó a la gente valorar en casa el significado que ha tenido la pandemia para cada miembro de la familia.

Recomendó escuchar y dejar hablar a los niños y adolescentes, observar si hay abandono para los adultos mayores, y si hay cuidado con sus medicamentos y comidas; es importante, además, aprender técnicas de relajación profunda, que permitan a la persona aliviar el estrés; optar por alternativas o tomar decisiones de manera más razonada.

Resaltó la importancia de las actividades compartidas y las individuales. «Los niños pueden tener actividades cooperativas en la medida de lo posible al aire libre, en el patio o cochera, o en unidades que ya hayan sido abiertas, y que no sean de alto riesgo, observando las medidas sanitarias, y no sólo juegos solitarios».

Recomendó agendar, de acuerdo con los diferentes intereses y edades, juegos de mesa. Una buena idea es recrear las salas de cine dentro de la casa.

Para el ama de casa es muy importante que los otros miembros de la familia ayuden en las tareas domésticas, de manera que no se carguen en ella actividades de casa como cocinar los alimentos, hacer las compras, además de atender las actividades escolares de los hijos.

Es importante que sean distribuidos los espacios de la casa para que no haya hacinamiento. Los adultos mayores deben estar un poco apartados del ruido. Habrá momentos en que convivirán con los demás miembros de la familia, pero en otros deben estar tranquilos y ser atendidos en sus necesidades.

«Todas estas medidas pueden ser preventivas contra la depresión y la ansiedad, pero ninguna de éstas sustituye un tratamiento profesional», dijo.

Síntomas de depresión y ansiedad

La ansiedad es un síndrome que puede tener múltiples causas y se caracteriza porque la persona siente desesperación, miedos irracionales, crisis de angustia. Hay síntomas y signos de carácter cognitivo como ideas irracionales.

La angustia puede ser vaga e inespecífica o puede ser localizada, como por ejemplo miedo a contraer el COVID-19, aunque la persona esté en casa y sin salir, con todas las medidas de protección; otro síntoma es la respuestas fisiológicas frente a la tensión, como dolor de cabeza, dificultad en la respiración. La gente puede relacionar estos dos últimos síntomas con la infección causada por el SARS CoV-2, pero podrían ser de ansiedad.

En cambio, en los problemas depresivos la persona puede tener apatía, fatiga emocional, llorar con frecuencia, hay desánimo, puede dejar de realizar actividades cotidianas como ir a trabajar o permanecer desaseada.

Los episodios depresivos pueden durar desde minutos, horas, semanas, un mes o más. La distimia es una depresión leve, pero con duración de dos años; la ciclotimia, de tipo cíclico, caracterizadas porque la persona se altera y recupera, y se vuelve a alterar.

Otro tipo es la depresión mayor caracterizada por la presentación de los síntomas por más de seis meses, pero además hay ideación o tentativa suicida.

Puede coexistir tanto la depresión y ansiedad en un síndrome llamado ansioso-depresivo.

El servicio de atención psicológica está todavía disponible para quien lo requiera. Los interesados pueden hablar al teléfono 10- 58- 52-00, extensión 34280.