Ojos para volar los de Graciela Iturbide

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El premio Hasselblad le acaba de ser concedido a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide. Es relevante por varios motivos: porque es el más importante del mundo otorgado en el ámbito de la fotografía –le dicen “el Nobel de la foto” y no solamente porque la sede del Centro Hasselblad también está en Suecia–, sino porque solo otro mexicano lo había ganado: nada menos que don Manuel ílvarez Bravo, de quien Graciela fue asistente y que tal vez sea el más importante fotógrafo mexicano del siglo XX, y finalmente porque constituye un reconocimiento merecido a una de nuestras mejores, más sensibles y originales captoras de imágenes.
Echar un vistazo a los nombres de otros ganadores de este premio, nos puede dar la dimensión del Hasselblad: Robert Frank, Richard Avedon, Henri Cartier-Bresson, Sebastiao Salgado, Ansel Adams, Joseph Koudelka. En suma, los mejores fotógrafos de la historia, todos con un lenguaje original, con una mirada única que no solamente muestra solvencia técnica, sino también una sensibilidad especial para captar el instante irrepetible con todos sus matices y contrastes.
Graciela ha sido una artista unida a la imagen. Estudió originalmente en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), de la hoy injustamente denostada UNAM, porque le atraía la imagen en movimiento, pero ahí se topó con don Manuel, se enganchó con la fotografía, y cuando ílvarez Bravo la aceptó como asistente, su vida cambió para siempre.
Ha estado unida al viaje; su mirada se ha detenido en regiones de México del norte y del sur. Ha fotografiado a los seris y también a las mujeres juchitecas, a quienes aprendimos mirar de otra manera con las imágenes capturadas por Iturbide. De hecho uno de los argumentos del jurado del Premio Hasselblad alabó su “profundo interés en la cultura, los rituales y la vida cotidiana en México”, pero también la “potencia y belleza visuales únicas” de sus imágenes.
También ha viajado por otros rumbos, como Estados Unidos, Argentina o India, de donde se ha traído fotos memorables que forman parte de importantes colecciones internacionales.
Hace unos meses tuve la oportunidad de ver en el Centro de la Imagen de la Ciudad de México, su exposición Ojos para volar. Constaté su impresionante trabajo fotográfico, en el que la vida y la muerte se confunden y manifiestan como los principales ingredientes creativos de la artista. O más bien habría que decir: la muerte aparece en las imágenes de Iturbide como una inevitable afirmación de la vida.
Para cerrar la exposición mencionada, el pasado 8 de marzo fue presentado un libro con el mismo título Ojos para volar, que reúne las fotos de la exhibición y presenta, además, una conversación entre la artista y la escritora Fabienne Bradu, que desentraña algunas de las claves creativas de la fotógrafa.
En la entrevista, relata Alejandro Castellanos, Graciela afirma su condición de invisibilidad en el momento de fotografiar, y muestra su aplicación hacia la sorpresa, que la lleva a disparar de manera casi automática, casi sin pensar. No será sino hasta que valore las imágenes en la hoja de contactos cuando sabrá si acertó en el instante elegido. Se trata, pues, de una fotógrafa intuitiva que seguramente aprendió de su maestro ílvarez Bravo las claves para saber cuándo disparar.
En un reciente artículo de la revista Letras libres, la propia Fabienne Bradu amplía los elementos para conocer más a Iturbide, e incluso revela rasgos de su personalidad peculiar: “es incapaz de retener en la retina el nombre de una calle o, al menos, la sucesión de fachadas que delinean el perfil de las calles, al tiempo que ve lo que nadie ve a través de la bruma que nos envuelve en la llamada realidad”
¿Una mujer distraída que puede perderse en las calles y que, sin embargo, advierte y capta los detalles más inadvertidos de una escena? Tal parece que así es Graciela Iturbide, la artista mexicana a quien le será entregado el galardón el próximo 25 de octubre en una ceremonia en Gotemburgo, donde, además, habrá una exposición de sus fotos en el Centro Hasselblad.