No te dejes influenziar  

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Los medios de comunicación y las instituciones dieron y dan diariamente información a la población sobre medidas sanitarias, riesgos de la enfermedad, las historias y su contexto; pero aún queda una duda: ¿tanta información realmente está siendo digerida y practicada por los mexicanos?
Motivados por conocer en el grado de información y respuesta ante el bombardeo informativo en los diferentes sectores y agentes comunicantes en la epidemia, los profesores e investigadores del CUCEA, Patricia Noemí Vargas Becerra y Alejandro I. Canales —ambos miembros del Comité Universitario íšnico de Contingencia ante la epidemia de influenza humana A/H1N1 de la Universidad de Guadalajara— presentaron el estudio de opinión en la zona metropolitana de Guadalajara con el apoyo del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo y la Federación de Estudiantes Universitarios.
El estudio fue levantado en la primera semana de la emergencia y se tomó en un grupo selecto de clase media alta, la población más informada de Jalisco.
La mayoría de la población encuestada declaró haberse informado por los medios de comunicación masivos. Sólo el 4.7 por ciento por los comunicados oficiales. Calificaron de excelente la información proporcionada por los medios (30.4 por ciento), el gobierno federal (20.3 por ciento), la Universidad de Guadalajara (18.8 por ciento).
Al contraste, el estudio arroja que la mitad de la muestra desconoce y confunde la sintomatología de la enfermedad, de contagio y de las medidas de prevención. Por lo que los investigadores de la UdeG indican que en las regiones el nivel de confusión va a ser más alto por el poco acceso a la información. Para Canales, el ABC de los síntomas como mensaje no ha llegado claramente, ya que cada vez que se hablaba del uso del cubre bocas, el emisor del mensaje divagaba en la efectividad del mismo con un mensaje confuso y encontrado: “sí sirve, pero no del todo”.
A esto se agregan las discusiones y confrontaciones que los medios propiciaron en torno al cuadro clínico y las medidas; en vez de clarificar, ocasionaron más confusión, según Vargas Becerra. Por su parte, Canales aclara que “la idea no es echarle la culpa a alguien, sino saber el nivel de conocimiento de una población que ante la desinformación se encuentra vulnerable a prácticas de riesgos”.
Con bajos puntajes en el suministro informativo, salió la Iglesia Católica (11.6 por ciento), el gobernador del estado (10.7 por ciento) y los partidos políticos (4.5 por ciento). “Los partidos políticos salen raspados, ellos estaban sintonizados en la campaña electoral, no entenderion que son instituciones de bien público, que su red puede estar al servicio de esta contingencia. Quizá tuvieron temor a que los tildaran de oportunistas. Habrá que ver si la sociedad les cobra esto más adelante”, apunto Canales.

Jerarquizar la crisis
Para Vargas, los medios perdieron objetividad en un momento, “de sólo informar, buscaron las personalidades que se contradijeran y ese tratamiento mediático abonó desconfianza. En momentos como éstos de alerta sanitaria, cuando hay vidas en riesgo, debería prevalecer la ética profesional en los medios. Evitar los enfrentamientos, dar información clara y precisa. Después habrá tiempo de reflexionar, analizar el papel de los actores políticos, ajustar los reportes estadísticos. Los medios deben aprender a jerarquizar prioridades informativas”.