Niños al cuidado del agua

56

Aún sin señas de maquillaje o vello en los rostros, la preocupación por el medio ambiente es clara: “Mi papá desperdicia mucha agua cuando se peina y le cierro la llave”, o “yo regaño a mi papá, como que si fuera mi hijo, cuando la tira”.
Las risas e interrupciones de alumnos de la Escuela Primaria Urbana 1030 Gustavo Díaz Ordaz, ponen de manifiesto su interés por el vital líquido, la tierra y los animales. Uniformados con azul y blanco, lamentan que otras personas no cuiden los recursos. Para uno de los pequeños la razón es simple: “No les importa”.
En días pasados Sofía, Karla, Jessica, Jocelyne, José, Sergio y otros compañeros de sexto grado visitaron la Laguna de Sayula, en compañía de sus profesores y expertos del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG.
Les gustó el paisaje y piensan que “estaba un poco seca. En tiempo de lluvias hay más agua, aves y plantas”. Saben valorar el medio ambiente por lo que aprenden en escuela y casa. “Hace poco hicimos una exposición sobre la contaminación del agua y el aire, tuvimos que investigar”.

Deficiencias en la instrucción ambiental
En México aún resultan insuficientes los esfuerzos de educación ambiental, a pesar de firmar los compromisos internacionales como del Decenio de las Naciones Unidas para la Educación y el Desarrollo Sostenible, consideró el especialista de la UdeG, Víctor Bedoy Velázquez.
“Seguimos teniendo problemas serios de personas que todavía toman agua en recipientes de productos tóxicos, como insecticidas o fertilizantes. Esto se debe a que no hay un fuerte programa de educación ambiental”.
México ocupa el penúltimo lugar en América Latina con agua potable disponible. A pesar de que este recurso lo encuentras en muchos sitios, está contaminado o no es accesible, por lo que se requiere de gran infraestructura para tratarla u obtenerla.
“La gente ya no va de día de campo a bañarse al arroyo, ¿a cuál? La alternativa es ir al centro comercial, donde le ponen una fuente artificial para que sienta la brisa, así como árboles y plantas de plástico”.
Además, existe un impacto más agresivo, en tiempo y cantidad en los medios de comunicación, que invitan al consumo de todo tipo de productos, esto desvanece el trabajo de profesores y padres de familia, comentó Bedoy Velázquez.
Para generar conciencia e instruir sobre el tema, indicó que se requiere un proceso largo, continuo y coherente. Es decir, una adecuada capacitación pero también retroalimentación, por ejemplo, en materia de separación de residuos urbanos, informar sobre los logros e impactos sociales al medio ambiente.
La directora de la escuela primaria, Patricia Cárdenas Rodríguez, consideró que otro problema es que faltan programas, información y libros de apoyo. Algunos de los que poseen son comprados o donados por el CUCBA o alguna otra institución como SEMARNAT.
“Hasta este año recibimos el libro ¿Y el medio ambiente? Problemas de México y el mundo. Es de consulta para los académicos. No es un programa, no existe. Nosotros lo hemos hecho, ¿de qué manera? Se han comprado libros sobre ecología”.
Al respecto, el investigador de la UdeG, coincidió que es necesario generar documentos de difusión accesibles, con información de primera mano y que concluyan datos de las regiones: ¿Cuántos documentos de información básica hay sobre el Bosque de la Primavera, Chapala, el cerro de Tequila o Sayula?
Es difícil que una sociedad logre la sustentabilidad si no existe información de primera mano o programas que reviertan los problemas ambientales.

La acción
La UdeG es reconocida en el ámbito nacional e internacional por sus proyectos académicos, de investigación y conservación en esta materia. En 1985 creó los laboratorios de Las Joyas (Sierra de Manantlán), Bosque la Primavera (1987) y el Instituto de Limnología en Chapala (1988).
En 1991 integró el Comité Universitario de Ecología y Educación Ambiental. Para 1994, conformó un posgrado en educación ambiental, para atender las demandas de formación en Latinoamérica y facilitar la solución de problemas.
Dicha maestría es uno de los programas más sólidos en el país. A la fecha han egresado cerca de 100 personas provenientes de 24 estados en México, así como de Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, entre otros.
Asimismo fue creado un programa de formación para maestros de educación básica. Han sido capacitados alrededor de 4 mil profesores, que han impulsado proyectos ambientales escolares.
Un ejemplo es el que se realiza en dicha escuela primaria desde hace dos años, de manera estructurada. La iniciativa surgió hace 19 años, ya que el plantel carecía de árboles. En la actualidad, la escuela tiene una materia de educación ambiental. Las actividades y temas van acordes con el grado escolar: adopción de árboles, una semana del medio ambiente, obra teatral y visitas guiadas.
La escuela tiene un mural de 3 x 17 metros que expresa la diversidad natural de cinco ecosistemas, entre ellos el Bosque la Primavera, la Laguna de Sayula y el Lago de Chapala, elaborado por Fernando Guillén Ibarra, académico del CUCBA.