Los saberes y el entorno de aprendizaje

Los futuros procesos de aprendizaje ya tienen lugar en entornos donde los estudiantes eligen su propia forma de aprender y utilizan sus dispositivos personales para ello

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TIC's

Ruth Padilla Muñoz*

Una de las grandes preocupaciones de las instituciones de educación superior es la adaptación de los programas formativos a los requerimientos previsibles (en un futuro inmediato o de más largo plazo), de los nuevos empleos y campos del conocimiento, en particular en el contexto de desarrollo vertiginoso de las tecnologías de la información y la comunicación.

Hoy, multiplicidad de saberes transitan por los dispositivos electrónicos que almacenan millones de datos a disposición de cualquier persona, abriendo casi ilimitadamente el acceso a la información.

La formación académica que se brinda únicamente desde el aula, el laboratorio o el taller, ha dejado de ser la única fuente del saber, porque los individuos pueden construir su propio aprendizaje desde la escuela o fuera de ella y, aún más, buscar después la certificación de los saberes aprendidos en cualquier modalidad educativa, ya sea formal, no formal o informal.

El reflejo de tal transformación se presenta también en la forma de contratar al personal por las empresas y negocios, donde nuevos formatos y criterios se están generando con base en la inteligencia artificial, un ejemplo de ello es el uso de la información que los usuarios vierten en las redes sociales y que empiezan a tener una ponderación importante como criterio de valoración a partir del análisis de la comunicación e interacción que han tenido en ellas los posibles candidatos.

O también la aplicación de sofisticados programas con base en la ciencia de datos (big data) o el análisis conductual de los individuos mediante simulaciones programadas en realidad virtual y asimismo la evaluación de los niveles de estrés e involucramiento de un candidato a través de la tecnología vestible para la salud.

En este sentido, la discusión se centra en cómo identificar el aprendizaje que un individuo requiere para enfrentar lo desconocido, algo que aún no está pero que se debe considerar para su formación y desempeño en el mercado laboral.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2012) aborda el concepto de aprendizaje socio-constructivista a partir de reconocer que el aprendizaje está configurado en gran parte por el contexto en que está situado y es construido activamente a través de la negociación social, con el fin de adquirir la habilidad adaptativa.

Esta es la habilidad para aplicar en situaciones diversas, y de forma creativa y flexible, los conocimientos y habilidades adquiridos de manera significativa; el futuro laboral de los jóvenes estudiantes estará determinado por esto.

Desde hace varios años, la UNESCO señaló que los futuros procesos de aprendizaje tendrían lugar en entornos donde los estudiantes elijan su propia forma de aprender y utilicen sus dispositivos personales para ello.

Esto ya es una realidad: el hecho de que los dispositivos móviles se utilicen para el aprendizaje, reduciendo los límites entre lo formal e informal, ya que facilitan el acceso a la información para aclarar ideas y compartir con otros los conocimientos.

Una bondad más de estos equipos es el acceso instantáneo a vastas bibliotecas y repositorios de información, que hace que los jóvenes se conviertan en investigadores, comunicadores y especialistas en resolución autónoma de problemas.

Además, con el almacenamiento de la información en la nube, pueden ser gestores de su propio aprendizaje.

Pero, ¿cómo se incorporan estos escenarios en los modelos educativos vigentes y en los ambientes de aprendizaje de las escuelas? ¿Se promueve la colaboración para el desarrollo de proyectos o solución de problemas que permitan a los estudiantes practicar nuevas competencias de colaboración y comunicación?

Este inicio del ciclo escolar es un momento propicio para que los estudiantes reflexionen sobre estas cuestiones, que dentro de muy poco deberán atender para tener éxito en el mundo laboral, pero también para que las escuelas lo hagan sobre los entornos de aprendizaje que brindan, las oportunidades de colaboración y convivencia que ofrecen y el aprovechamiento de la infraestructura tecnológica con que cuentan.

*Rectora del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías